jueves, 8 de marzo de 2007

Semblanza: ¿Quién era el Ex Gobernador Miguel Ragone?

1950 aprox. Hall del Hospital Cristofredo Jackob (Actual Hosp Ragone)


A 31 años de su asesinato impune. Médico y Ex Gobernador de Salta
¿Quién era el Ex Gobernador Miguel Ragone?

En mayo de 1973, ‘El Otro País. La revista argentina editada en Salta’, entrevistó al Dr. Ragone en su casa del Pasaje Gabriel Puló, a dos días de asumir su cargo como gobernador de la provincia; y publicó el diálogo en su edición de Junio (Año III, Nº 15, 1973). Esto es lo que Ragone decía de sí mismo, del gobierno, la gente, las instituciones y el peronismo de su época.
Puede leerse la entrevista completa aqui , pág 8 y subsiguientes. 







- Hay un desconocimiento o una idea equivocada sobre la personalidad del nuevo gobernador... faltan antecedentes que lo caracterizan, que lo definan... le proponemos a usted mostrarse tal cual es en sus textos profesionales, políticos o sencillamente humanos. Por ejemplo, ¿porque lo llaman ‘el médico del pueblo’?
— Pienso que esta definición tiene un poco de historia. Yo comencé a actuar en salta en 1950 en el ex hospital Neuroquirúrgico... Cuando vine a salta - aunque a usted le pueda molestar lo que le voy a decir- estaba incluido de la doctrina peronista que sostenía quiere que trabajar, trabajar y trabajar...
- Con usted alude a su llegada a Salta, ¿está significando que no es salteño?
— Nací en Tucumán, pero me eduqué en Salta a donde llegué desde muy chico, cumpliendo los estudios primarios y secundarios. Cuando vine de Buenos Aires con mi título de médico bajo el brazo a ocupar la dirección de ese hospital, imbuido de la doctrina peronista, pensé que al establecimiento lo íbamos a levantar todos, trabajando. El revés de lo que se hacía, tomé mi trabajo con toda pasión, trabajando full - time. Recuerdo que compartía una habitación pequeña con mi mujer y mis tres hijos y vivía en el hospital las 24 horas del día, empezaba temprano, el médico que más lo hacía (había jornadas de 30 o 40 consultas): comenzaba a las siete de la mañana - al revés de todos- y a veces terminaba a las dos de la tarde. Al día siguiente, alternando, lo dedicaba a operar cinco, seis, siete enfermos, durante toda la mañana y terminando al tres de la tarde. El hospital contaba en esa época con 70 camas y pensábamos que con ellas podríamos resolver el problema de la psiquiatría en salta. A ése hospital yo lo inauguré sin recursos de ninguna naturaleza, porque al venir a Salta lo encontré vacío, sin nada y comprendí que había que hacer un hospital para agudos, sobre todo para el traumatizado de cráneo que en Salta no tenía ningún tipo de asistencia y yo era neurocirujano, lo que provocaba que todos estos enfermos murieran sin una atención adecuada. Pensamos entonces, con el doctor Brandán, el amoldar el hospital para convertirlo en establecimiento psiquiátrico ‘de paso’, en el que se pudieran tratar los casos agudos y rescatables. También pedíamos que se nos diera un par de pabellones en Güemes para un hospital de crónicos, cosa que se está haciendo ahora, pero no en la medida que tiene que ser, en la colonia de Linares cuya capacidad actual está colmada. Vale decir que mi actuación fue durante cinco años, ya que tuve que dejarla trunca en 1955, no porque yo quisiera sino porque me echaron ‘por razones de mejor servicio con prohibición de acceso a cualquier tipo de hospital’...

- ¿Cuál es su especialidad como médico?
— Hice mucha neurocirugía aprendida al lado del doctor Carrillo que me honró llamándome ‘discípulo’. Pero también estuve en un servicio de cirugía general en Buenos Aires, con el profesor de Nicola, en el hospital Rawson e hice incursiones en psiquiatría en el Hospicio de Las Mercedes. En estos momentos me podría llamar un clínico quirúrgico, vale decir, que hago casi todo tipo de cirugía.

Con el peronismo
- ¿cuál es su primera vinculación con el peronismo?
— en 1958, el partido peronista cree poder salir a la luz por medio de las elecciones. Pero recuerdo que el proceso estaba condicionado a que el candidato no hubiera ocupado ningún cargo, ni siquiera de Secretario General de unidad básica. Como yo no había tenido ninguna actuación política y eran conocidos mis sentimientos hacia la gente, mis protestas contra los atropellos de la ‘libertadora’ - creo que tuvo la oportunidad de sus manos y la desperdició- los dirigentes pensaron que yo podría ser el candidato del peronismo. Me invitaron entonces a una reunión formal, a cuyos participantes no los conocía, porque nunca había salido de mi consultorio, antes y después de 1955. Vale decir, que mi trato se limitaba a las personas que iban a mi consultorio a quienes expresaba mi opinión sobre las injusticias que se estaban cometiendo, identificándome con el peronismo que era el ‘anti’ de lo que se hacía en aquella época. La reunión fue en la casa del doctor San Millán y entre los únicos conocidos estaba el doctor Armando Caro, que había sido el hombre que mantuvo la lucha del peronismo durante los años de la ‘libertadora’. Cuando me hicieron el ofrecimiento de la candidatura a gobernador, la condicioné a la opinión del doctor Caro. ‘¿Usted qué opina doctor? Yo conozco su actuación a través de los diarios y confío en su buen juicio’. El doctor caro me aconsejó que aceptara y así lo hice, integrándose la fórmula con el señor Rubén Fortuny y hasta se llegaron a imprimir los votos. Pero no transcurrieron sino unos días cuando llegó la orden de Perón de no concurrir a elecciones. Lógicamente que mandé mi renuncia indeclinable a la comisión del Partido Blanco, el que tuvo que decretar la abstención al quedarse sin candidatos. Esta fue mi primera incursión en política.
- ¿Fue el suyo un acto de acatamiento a la orden de Perón?
— Por supuesto...

Una autodefinición
- ¿Cómo se definiría usted personalmente: es un hombre autoritario, brusco, enérgico, bondadoso, débil de carácter... ?
— La opinión debieran darla las gentes con las que convivo, con las que me trato, sobre todo los enfermos que se encuentran por millares. Para estos últimos, su creo ser un hombre por demás bondadoso comprensivo de sus problemas, no sólo los derivados de la salud sino los que hacen a su condición humana que pueden llegar a mí como médico. En el fondo, yo diría que soy, como buen latino, muy sentimental. Sin que ello excluya mis raptos de enojo. ¡Es lógico...! Es mi carácter, mi temperamento, ¿comprende? Pero no soy irreflexivo. Yo para llegar a algo tengo que madurarla, pensarla bien y evaluar por que lo hago. Tampoco soy injusto. Si en alguna oportunidad cometo una injusticia, tenga la más absoluta seguridad de que después de reflexionar, o bien por la opinión de terceros, llego a comprender que se trata de una actitud injusta, vuelvo inmediatamente sobre mis pasos y no tengo ningún inconveniente en reconocer públicamente que cometí una injusticia.
- ¿Y pesan en usted la cesantía y las injusticias de que pueda haber sido víctima?
— De ninguna manera puede pesar de eso, porque al muy poco tiempo de haber ocurrido, se me propuso la restitución con todos los honores e incluso pagándome los que podría haber percibido, lo que me pareció una inmoralidad, una injusticia... [ ]

Dos anécdotas
- Tengo dos anécdotas que quiero que me las confirme. Después del 11 de marzo vino a verlo un grupo de empleados públicos, o de amigos y le dijeron: ‘Dr., ésta es la lista que hay que dejar cesante en la repartición’... Usted tomó la lista, la rompió sin leerla y les dijo: ‘háblenme de otra cosa’, ¿es cierto esto?
— Es absolutamente cierto. Es la idea que llevo al gobierno.
- La otra anécdota: gente de su partido le vino a preguntar quienes iban ha ser sus ministros, como queriendo participar de tal designación. Usted les habría contestado: ‘el gobernador soy yo y a mis ministros los designo yo...’
— absolutamente cierto, pero quiero hacer la aclaración de que no los designo yo solo. Por cierto que el poder de decisión no lo voy a abjurar, pero antes de designar a una persona consulto a todos quienes yo creo que debo consultar. No es cuestión de ir a preguntar a cualquiera, no porque niegue la capacidad de discernimiento de esas personas, sino sé que hay un cierto interés y me gusta consultar a quienes conozco desinteresados, a gentes a quienes tengo absoluta confianza porque hace mucho tiempo que los conozco. Después del 11 de marzo creo que hay una eclosión del peronismo espantosa, no sólo en Salta sino en todo el país y que han aparecido muchísimos consejeros, como también mucha gente capaz, incluso que pretende aconsejarnos. El consejo trato, en lo posible, de tomarlo de la gente que conozco que es amiga, leal, sincera y una cosa que es fundamental... Una vez dije en un reportaje que lo que más me molestaba era mentir y que me mintieran. Ahora le digo que la norma número uno, lo que priva sobre todas las cosas para elegir candidatos que vayan a la función de gobierno, es la HONRADEZ de las personas. Esto es para mí lo primero: una persona es honrada, bien, perfecto. Si no sabe, puede aprender, pero que no sea honrada, no lo justifico ni acepto. [ ]

Las prioridades
- ¿Cuál es el primer problema que debe solucionarse en Salta?
— El problema prioritario, la terrible desocupación. Vea: después del 11 de marzo que recibido a más de 5000 personas, de las que más de la mitad necesitaban trabajo. Y no sólo eran peronistas, aunque yo jamás pregunto a nadie su filiación, sobre todo si vienen a pedir trabajo o vivienda. Si alguno viene y saca su libreta de afiliado, lo primero que le digo es que la guarde, porque no creo que éso le de más derecho que otro que no sea peronista y que está más necesitado.
- Quienes piden trabajo, ¿solicitan ser nombrados dentro de la administración pública?
— Es así... lo que ellos quieren es solucionar sus problemas y piensan que sólo en la administración pueden lograrlo, pero sé también y estoy completamente persuadido, que van a saber comprender que la solución no está en agregarlos a la administración pública porque es sencillamente imposible.
- ¿Y cómo procurará fuentes de trabajo para todos?
— L pregunta es muy abrupta... si la solución no la han encontrado en estos últimos cincuenta años o en lo que llevamos de vida institucional, sólo podría en este momento, sentado aquí, decirle que la solución va a ser ésta u otra... se dije antes que si algo me revelaba, era la mentira y entonces no puedo mentirle a usted, diciéndole que sé cuál es la solución. Por el contrario, el problema que tiene triste porque sé que no voy a dar una solución inmediata. Es una de mis grandes preocupaciones la falta de trabajo...

Mensaje final
- Doctor: conocemos el tiempo valioso que le estamos haciendo perder...
- Imagínese que hoy dejara el gobierno después de cuatro años. ¿Qué le gustaría decir a sus conciudadanos, cuál es su mayor ambición como gobernante, con qué realización se sentiría plenamente satisfecho?
— Habiendo logrado y alcanzado todo lo que dije en mis discursos políticos y que es la base de los de construcción y diversión: decir que pude dignificar a la gente y que ha tenido justicia. Éstas han sido palabras que no se si están en las pautas programáticas, que poco se han escuchado en otras partes... Pero debo advertirle que no he sido de los oradores que han ido a prometer cosas desde las tribunas. Si usted tuviera en cuenta como ha empezado a quien salta la campaña política, advertirá que hubo quienes pretendieron hacer promesas desde la tribuna, pero después de haberme escuchado unas cuantas veces se dieron cuenta por lo que yo dije con mucho énfasis, de que no íbamos a hacer promesas y que si pretendíamos dignificar y dar justicia a todos los salteños, sin excepción. Éstas han sido las pautas programáticas de lo que yo he dicho. Incluso en una oportunidad en el interior de la provincia me tocó hablar después de un candidato a legislador nuestro y tuve que desmentirlo porque les prometía un dique. Soplaré, entonces, en que no podíamos prometer un dique ni nada que no sabíamos si íbamos a poder cumplir, pero sí les prometo algo que quizás no cueste dinero y que lo podamos lograr, como la dignificación y la justicia para todos. Éstas son para mí dos premisas fundamentales, sin que ello implique que no me preocupe la falta de viviendas, de trabajo, la falta de convivencia, incluso, entre los salteños.
- ¿Cuál es la falta de justicia o de dignidad que usted advierte actualmente?
— Yo le devolvería con la misma pregunta. ¿Usted cree que hay justicia y dignificación para la gente humilde aquí en Salta?
- Yo no ejerzo funciones políticas como usted... yo podría contestarle a través de lo que trasciende a los medios de información, es decir, los casos en los que la gente se queja o rebela. Y en este sentido, le diré que no son tantos los que se quejan o rebelan...
— Claro... usted bien lo ha dicho, no vive en función política, no convive con la gente humilde y no sabe cuáles son sus desesperanzas.  ¿Usted cree por ejemplo que se cumplen las leyes sociales en salta? Contésteme con toda honestidad.
- Pienso que hay muchos sectores que no las cumplen y que lo confiesan.
— La mayoría no las cumplen. Yo le pediría que se llegue en alguna oportunidad por el departamento de Anta y vea cómo viven los aborígenes, o en el mismo valle. Yo le diría que si el índice de mortalidad infantil aumenta en lugar de disminuir, lo mismo que la tuberculosis o las enfermedades venéreas que están creciendo en forma alarmante, y miles de cosas que le podría citar y que son fruto de la miseria, usted comprenderá que yo creo que no hay paz, ni justicia, ni dignidad social. Sino yo no estaría en este puesto. Si las cosas en este país anduvieran bien, yo haría lo que en el año 46. En aquel entonces era secretario privado del doctor Carrillo y cuando él me ofreció una carrera política o un cargo de importancia, la deseché, porque ya que el pueblo estaba en el gobierno a través del general Perón, prefería ejercer la profesión de médico para la cual me había preparado. Ahora, una de mis grandes tristezas es tener que dejar la profesión, no me acostumbro todavía a no levantarme las 6:30 o 7:00 de la mañana para ir a trabajar en el hospital como hice toda mi vida. No logro, todavía, acostumbrarme a todo esto, pero creo que todos tenemos un imperativo que tenemos que cumplir, sacrificando cualquier cosa que nos guste...
- ¿Todo esto quiere decir que la salud pública tendrá prioridad uno en su gobierno?

— Nada puede ser prioritario sobre otra necesidad, absolutamente nada. La salud pública es algo que está directamente relacionado con el trabajo, con el estándar de vida. Si usted no modifica las condiciones de trabajo, de salubridad, la forma que los trabajadores cumplen sus tareas específicas, no hay prioridad para salud pública. Si usted no les da mejores condiciones de vida, mejor alimentación, no para mejorar la salud pública, porque al darles mejores condiciones de vida está evitando que se enfermen. Si usted desde chicos les da la leche a las criaturas, va a evitar que sean tuberculosos el día de mañana. Entonces no hablemos de salud pública únicamente. Yo diría que una de las cosas prioritarias, sin ser, por supuesto, de prioridad número uno, va a ser el área de bienestar social. En cuanto a la salud pública, creo que es muy poco lo que resta hacer. ¡Esto sí que lo vamos a poder solucionar! En materia hospitalaria o de salud pública en general, ya tenemos una base importante como es el Instituto del Seguro. Y si bien la proporción de camas con relación al número de habitantes no está ni siquiera a la mitad de lo que se considera óptimo, lo mismo que la cantidad de personal, creo que no lo podemos solucionar.  

martes, 18 de julio de 2006

RAGONE. Mártir de la democracia



Dr. Miguel Ragone
Ex-gobernador de la provincia de Salta, desaparecido en período constitucional, días previos a la dictadura militar '76 - '83
Recuperar la memoria por la verdad y la justicia
Ultima actualización
Mar, 18 Julio, 2006

RAGONE. Mártir de la democracia
Derechos de autor:
Diseño e Impresión: Editorial AMERICAJ M, Leguizamón 1753 - Tel./Fax: (0387) 4217946
Salta - República Argentina

Secretaría de Justicia y Derechos Humanos
Gobierno de la Provincia de Salta












lunes, 3 de julio de 2006

Abel Cornejo. Memorias de un Primer Encuentro: La Fragilidad del Poder Judicial en la Reconstrucción de la Memoria

 

Abel Cornejo. Memorias de un Primer Encuentro: La Fragilidad del Poder Judicial en la Reconstrucción de la Memoria

(Fernando Pequeño con NotebookLM  y Claude, ene 2026)

 

El 3 de julio de 2006, Fernando Pequeño Ragone, nieto del gobernador Miguel Ragone, se reunió por primera vez con el Dr. Abel Cornejo, el juez a cargo de la causa por el asesinato de su abuelo. Este encuentro, constituye un testimonio excepcional sobre las tensiones y desafíos que enfrentaba el sistema judicial argentino en los albores de la reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad.

Las notas de memoria de Fernando registran un momento histórico peculiar: el nacimiento de una alianza estratégica entre un magistrado sitiado por las estructuras judiciales conservadoras y un familiar que había transitado del dolor privado hacia una militancia técnica y pragmática. En aquella conversación se condensaban tres décadas de impunidad, las esperanzas depositadas en el nuevo marco legal post-anulación de las leyes de obediencia debida y punto final, y las resistencias de una élite local que, según ambos interlocutores, seguía estructurando poder desde la dictadura.

El Dr. Cornejo se presentó ante Fernando como un hombre de leyes cuya trayectoria profesional precedía al terrorismo de Estado, pero cuya actuación presente estaba marcada por una lucha desigual contra los obstáculos institucionales. Su descripción del juzgado revelaba una precariedad estructural alarmante: falta de personal especializado, ausencia de equipamiento informático básico, y la negativa sistemática de la Corte provincial para crear una secretaría de Derechos Humanos que agilizara las causas. Más grave aún, denunciaba que la Cámara de Apelaciones saboteaba constantemente su labor, anulando resoluciones mediante tecnicismos procesales y demorando años en resolver recursos simples, favoreciendo así la impunidad.

Esta denuncia del magistrado sobre los "vericuetos procesales" empleados por las instancias superiores ilustra una realidad que trasciende el caso particular: la existencia de resistencias sistémicas dentro del propio Poder Judicial hacia la investigación de los crímenes de lesa humanidad. El juez defendía su legitimidad rechazando las acusaciones de ser un "juez de la dictadura", argumentando que su nombramiento había sido democrático y que su compromiso actual era con la verdad histórica plasmada en el expediente.

Por su parte, las notas de Fernando revelan una postura marcadamente pragmática y estratégica. Consciente de que la causa se había estancado anteriormente por diferencias ideológicas y lo que él consideraba la "demagogia" de abogados previos como Daniel Tort, Fernando planteaba la necesidad de fortalecer tanto al fiscal instructor —percibido como "débil" y "maleable"— como al propio juez, para evitar que la causa volviera a paralizarse. Su enfoque era claro: alejarse de victimizaciones o posturas ideológicas que habían resultado contraproducentes, y concentrarse en "cuidar el mecanismo institucional".

La estrategia de Fernando incluía una dimensión política explícita. Proponía utilizar contactos de alto nivel —como el senador Marcelo López Arias o incluso llegar a la entonces senadora Cristina Kirchner— para garantizar recursos y apoyo nacional a la investigación en Salta. Esta apuesta por la "dinámica política" y el contacto con el poder ejecutivo nacional como motor de cambio contrastaba sutilmente con la visión más escéptica del juez, quien advertía que, independientemente de la voluntad política, eran los tiempos y las "trampas" del código de procedimientos los que definirían el éxito o fracaso de la causa.

Además de la dimensión judicial, Fernando compartió con Cornejo una reflexión más íntima: sostenía que el proceso judicial, más allá del resultado final, funcionaba como una herramienta de sanación interna para la familia tras treinta años de exclusión y silencio. Esta reconstitución familiar a través del mecanismo judicial evidencia cómo, para muchas víctimas del terrorismo de Estado, el proceso penal trasciende la función punitiva para convertirse en un espacio de reparación simbólica y reconstrucción identitaria.

El encuentro también documentó divergencias menores pero significativas entre ambos interlocutores. Mientras Fernando mostraba curiosidad por una posible colaboración con otros magistrados como Lona o Hansen, el juez Cornejo se mostraba más reservado, alertando sobre la fragilidad que estos actores podían imponer al sistema. Esta diferencia de perspectiva sobre los aliados potenciales dentro del Poder Judicial refleja la complejidad del escenario: no todos los jueces estaban igualmente comprometidos con el impulso de estas causas, y la evaluación de lealtades y confiabilidades era un ejercicio constante de supervivencia procesal.

Desde la perspectiva actual, estas notas de memoria de Fernando Pequeño Ragone resultan invaluables. Revelan las "costuras" del sistema judicial en un momento de transición histórica: la soledad de ciertos magistrados frente a estructuras jerárquicas conservadoras, la transformación de los familiares de desaparecidos en estrategas jurídicos, y la gestación de una infraestructura institucional —como las secretarías especializadas— que hoy se dan por sentadas pero que fueron el resultado de luchas concretas y cotidianas.

El primer encuentro entre Fernando y el Dr. Cornejo no fue, entonces, una simple reunión protocolar entre querellante y magistrado. Fue el inicio de una alianza estratégica donde ambos actores reconocían sus respectivas vulnerabilidades y fortalezas: Fernando necesitaba un juez comprometido y técnicamente sólido; Cornejo necesitaba querellantes que validaran su actuación y presionaran por los recursos que el sistema le negaba. Juntos, enfrentaban no solo la impunidad de los perpetradores directos de crímenes atroces, sino también las resistencias de un entramado institucional que, aún en democracia, protegía los privilegios heredados del terrorismo de Estado.

Estas memorias nos recuerdan que la justicia transicional no se construye únicamente con leyes o decisiones políticas de alto nivel. Se teje también en encuentros como este: en juzgados precarios, entre personas que debieron aprender derecho procesal para poder reclamar verdad, y con magistrados que eligieron defender su independencia aun a costa de enfrentar la hostilidad de sus propios colegas. La reapertura de los juicios por delitos de lesa humanidad fue, antes que un triunfo jurídico o político, el resultado de estas alianzas frágiles, tensas y profundamente humanas.

jueves, 1 de junio de 2006

Un caso de reconstrucción de memoria. Fernando Pequeño reconstruye a su abuelo Miguel Ragone





Un caso de reconstrucción de Memoria
Fernando Pequeño reconstruye a su abuelo Miguel Ragone
© 2006







Reconstruyendo la Memoria
A la memoria del Ex Gobernador Dr. Miguel Ragone.









El presente material se desarrolló en el proyecto
RECONSTRUYENDO LA MEMORIA

Del Instituto Superior del Profesorado de Salta Nº 6005

Coordinador General: Prof. Luis Cossio
Director: Mgster. Daniel Ontivero
Equipo de trabajo: Lorena Ávalos
Exequiel Cruz
Ana María Principato
Andrea Celemente
José Luis Madrid

El proyecto esta enmarcado en el Programa Nacional
"A TREINTA AÑOS DEL GOLPE. EDUCAR EN LA MEMORIA PARA CONSTRUIR EL FUTURO."

Auspiciado por el
Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología; y la
Secretaría de Derechos Humanos
Del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación








Memoria e Historia
Comenzamos un proyecto cuyo eje fundamental se plasma en el hecho de profundizar en el conocimiento de un período de la historia considerado nefasto. Y nos concentramos en esta idea ‘de adentrarnos’ porque si bien es cada vez más lo que se habla y lo que se hace en cuanto a lo sucedido en ese momento; poco es en realidad o mejor dicho pocos son los que en realidad pueden construir algo de esa época. Por lo tanto, he aquí donde empezamos a dar el primer paso en la realización de nuestro trabajo. No podemos reflexionar o adoptar una actitud crítica frente a algo que no conocemos. Esto es lo que nos pasó a muchos argentinos. La generación que nos antecedió se olvidó de contarnos, se olvidó de enseñarnos, o fue-ron silenciados. Entonces, ¿cómo podemos decir nunca más? ¿el nunca más de qué? ¿de algo que no conocemos?
Nos planteamos como primer objetivo ‘conocer’, y a partir de allí construir la memoria en cada uno de nosotros para luego hacer una memoria colecti-va como miembros de esta sociedad.
Esta tarea que nos hemos fijado, sin embargo, no culmina en este primer paso; sino que creemos que es necesario llegar un poco más allá. Es en este punto en donde entra a jugar el papel para el cual nos estamos formando;
el de profesores de historia.
Un autor dijo una vez: …‘el profesor de historia está condenado a tener mayor responsabilidad, por eso es socialmente útil, porque su función es disipar las ilusiones y remediar los olvidos que fomentan los usos que de la historia hacen en cada momento el poder o las clases socialmente hegemó-nicas’...
Adoptamos esta posición y nos sentimos con la responsabilidad de llevar a cabo la tarea de ayudar a construir en cada joven, en nuestra nueva genera-ción, la memoria que a nosotros nos ha sido negada.

Esta entrevista es parte del intento por lograr el conocimiento y la cons-trucción de la que hablamos. Porque entrevistar al nieto del Ex Gobernador de Salta, Dr. Miguel Ragone, nos sirve para acercarnos a quien fue una persona que luchó contra un sistema de poder hegemónico; entendiendo también que no fue el único, sino que existieron y que siguen existiendo personas anónimas que también luchan y lucharon contra ese mismo sistema para tratar de alcanzar la Justicia Social.
Por lo tanto, este trabajo refleja una mirada, una perspectiva de la realidad que, si bien es importante por el hecho de representar el testimonio de al-guien muy cercano a la figura del ex gobernador, y que además tiene un pensamiento formado sobre lo que es y debería ser nuestra sociedad, no es por este motivo ni más ni menos valioso de lo que puede pensar cualquiera de nosotros.
A fin de cuentas lo que queremos lograr, es acercarnos cada vez más a un tipo de sociedad en donde las opiniones de aquellos que más sufren, los obreros de la vida, sean tenidas en cuenta, y no solo eso, sino que también sean puestas en práctica para un proyecto de Nación en común,

una Nación en donde la memoria colectiva sirva para construir un verdadero pueblo unido para el beneficio de todos y no de unos pocos.

El equipo de trabajo.


Los usos de la memoria en torno a la figura de Miguel Ragone:
Incorporar las emociones para teorizar desde lo cotidiano

La identidad y la memoria no son cosas sobre las que pensamos, sino cosas con las que pensamos.
Tener identidad implica siempre un núcleo de memoria que permanece más o menos igual en el tiempo y en el espacio en que se vive. Siempre estamos siendo un poco dominados por el poder y un poco resistentes a esa dominación, un tanto opositores a lo que nos lastima o a lo que no compartimos o legitimamos.
Podemos pensar nuestras vidas como un lugar donde se cruzan permanen-temente lo que no podemos dejar de hacer, la dominación; con lo que que-remos hacer, nuestra capacidad de resistirnos a lo que debemos hacer. En nuestras vidas, estar siendo dominados y poder resistirnos están solo sepa-rados conceptualmente.
El poder que nos domina es mucho más que un poder político o de gobierno, es un poder que construye nuestras vidas y relaciones, que nos permite construir y percibir nuestros espacios cotidianos y hasta ser conscientes de nuestras propias percepciones y sentimientos; un poder donde los gober-nantes poderosos no están necesariamente enfrentados al pueblo, sino pro-ducidos por la misma dinámica social que construye Estados, gobiernos, pueblos, comunidades, familias.
La dominación de la que hablo no es la de las leyes jurídicas o la de las leyes de la economía y del mercado. Es una actitud que todos y todas tenemos que nos impide vernos a nosotros mismos como seres únicos e irrepetibles, en consideración de otra actitud que desde muy temprano nos enseñaron a pensar y a actuar: que somos eslabones de una estructura que nos supera, que hay verdades y necesidades naturales y universales que rigen para todos por igual, que es más importante el todo que la parte. Que hay leyes y verdades universales por las que se rigen las sociedades en que vivimos y que debemos seguirlas indefectiblemente para no tener vidas desgraciadas. La dominación es una actitud que se transforma en sentimiento: que todo está siempre peor, el de no poder ir a ningún lugar, el de no poder ‘escaparse’, el de no creer que construir una vida con sentido propio, mejor, de menos sufrimiento, es posible.
La dominación a la que me refiero es finalmente, una decisión poco cons-ciente de qué es lo que queremos recordar y qué es lo que queremos olvi-darnos. Porque es a partir de eso que recordamos y que olvidamos, que nos fabricamos a nosotros mismos como personas y construimos nuestras so-ciedades.
Curiosamente, hay algo de nuestras personalidades que se olvida: las in-tenciones de los hechos, el significado particular que cada uno le atribuye a las cosas que elige hacer y no hacer. Se registran los hechos pero no los significados de esos hechos para quienes los hacen. Luego otros, en otro lugar y en otro tiempo, se encargan de contar y recrear esos significados, esas intenciones. En general se cree que esas intenciones y significados se olvidan porque no quedan registrados. Y dejan de registrarse, no porque no exista interés de hacerlo, sino porque nadie puede saber lo que en la pro-funda subjetividad moviliza a los hechos. Sí se puede suponer, pero eso ya es el recuerdo de alguien que supuso. Sí se puede escribir, pero la lectura ya es la interpretación sobre quién escribió, no sus propios significados e in-tenciones.
Sin embargo, esos significados a los que no se puede acceder, quedan ente-rrados, existen subrepticiamente, latentes en la memoria que tenemos como pueblo; y resurgen en otro tiempo y en otro espacio. En otras subjetividades que recrean memorias y significados que habían sido aparentemente olvidados. Renacen entre memorias hegemónicas, entre mandatos instituidos, y empiezan a crecer en una tensión permanente entre el deber ser social, lo que es esperado, lógico, permitido, deseable; y el querer ser subjetivo, que siempre tiene puntos de fuga, deseos que no encajan totalmente en el mandato instituido.
La resistencia de la que hablo no tiene que ver con oponerse a una acción con otra fuerza semejante. Tampoco con una revolución que cambie en poco tiempo el orden instituido. Ni tiene que ver con aguantar, tolerar o sufrir. La capacidad de resistir o la posibilidad social de transgredir el orden instituido y la memoria hegemónica, es posible cuando surge entre nosotros una conciencia subjetiva y social de que en la vida estamos siempre siendo dominados y oprimidos, pero también la de estar siempre siendo resistentes, simultanea y constantemente. Una tensión entre el querer ser y el deber ser subjetivo; y político, en el sentido que los actos y sentimientos privados tienen para el mundo público.
Empezar a entender la resistencia comienza por ver la manera en que otros viven, habitan y construyen el espacio y las memorias, sin colaborar acti-vamente en el sistema de dominación, desde dentro del sistema. De esta manera la resistencia implica siempre crear nuevas síntesis de memoria, de significados, de actitudes, de políticas; que construyan y también reconstituyan nuestras vidas, nuestras sociedades, nuestras familias.
La resistencia no es oponerse al sistema en que vivimos, es transformarlo desde adentro.
La dominación a la que me refiero aquí no tiene que ver solo con reprimir por la fuerza. Eso es solo un efecto de algo más profundo. Funciona fragmentando nuestros cuerpos, ideas y sentimientos en partes discontinuas, desconectadas; a la vez y en un mismo proceso, inculcándonos que todos somos exactamente iguales para incluirnos en un engranaje en el que debemos encajar de manera perfecta para que nuestra vida en sociedad sea posible y que de no encajar perfectamente, servimos menos, somos diferentes, valemos menos, estamos disminuidos, somos menos importantes. Por lo tanto, estar siendo resistentes es desconfiar de los mandatos sociales que nos obligan a todos a ser iguales, y es transitar en una dirección contraria a la seguridad y a la confianza conferidas por la seducción del poder; plas-mada justamente en sentirnos pertenecientes a tal o cual sector del mundo en que vivimos.
Resistirse al poder es negociar a favor de la creatividad de la memoria, del cuerpo y de la subjetividad que nos hacen ser personas únicas e irrepetibles en un mundo siempre y cada vez más complejo y cambiante.
El largo proceso temporal que insume tantas energías y requiere tanta perseverancia a los emprendedores de la memoria, como lo son muchos activistas, funcionarios públicos y grupos sociales y políticos, será fructífero solo si es posible negociar en forma resistente la manera en que somos imaginados, abstraídos, reducidos, desbancados, desmoralizados y silenciados.
La herramienta imprescindible de negociación a favor de la resignificación de las memorias de los hechos que otorgan sentidos a nuestras vidas, es un ejercicio constante para comprender e interiorizar que cada uno de nosotros es un lugar en el tiempo y en el espacio que a la vez que está fragmentado por eso que nos domina, produce también múltiples significados a partir de lo que sentimos en nuestra singularidad vital. Que no es otra cosa que la producción permanente y constante de una nueva síntesis.
Se trata de entender la propia multiplicidad.
Los primeros esfuerzos de una memoria activa, de síntesis nueva; comienzan siendo pocos conocidos, poco claros, aún por quien o quienes lo desarrollan. Se trata de actos e ideas que aparecen como sinsentidos desde la lógica de la dominación. Entender algunos sinsentidos, contradicciones, fugas de memoria, es empezar a entender y pensar en la lógica de la resistencia, que nunca estará por fuera del espacio de la dominación, pero que es contra-puesta.
Somos sujetos múltiples viviendo espacios sociales complejos, atravesados por múltiples intersecciones que son contradictorias, tensas, definidas por y onstruírias de las formas de ser de las sociedades en que nacemos y vivi-mos. Somos cada uno de nosotros, puntos de encuentros de muchas iden-tidades, de muchas memorias, olvidos y deseos que nos construyen dife-rentes y múltiples, a veces abstractos, a veces concretos. Somos sujetos múltiples construidos por y onstruítores de múltiples memorias, fragmen-tadas y abstractas, que le darán forma al presente una y otra vez en un juego de luchas entre memorias y olvidos.
Para quienes queremos comprometernos en pensar sobre el mundo en que vivimos y los significados de los actos de las personas, sin despegarnos de los hechos y de los sentimientos, generando un intenso trabajo (auto) emancipatorio; es primordial aprender la posibilidad y desarrollar la habi-lidad de establecer referencias cruzadas entre realidades diferentes de círculos de actores sociales también diferentes, entendidos desde la domina-ción y desde la resistencia, sin simplificar ni reducir los actos y las inter-pretaciones al estar siendo dominados o resistentes; sino prestando atención a los caracteres y las personalidades, y a la gran variedad de personas y los mundos que habitan. Es preciso ver siempre, al mismo tiempo, la dominación y la resistencia. Este ejercicio, exige unir en la mirada, lo indivi-dual y propio, lo concreto, que es subjetivo –del orden de la identidad- y que involucra a la manera de conocer la realidad; con la dimensión de lo público y lo social.
Poder resistirse al sistema de dominación que es siempre mucho más com-plejo que el mundo político, es siempre y constantemente, un ida y vuelta permanente, en una espiral ascendente en el trabajo de (auto)conocimiento y (auto)emancipación individual y social.

Fernando Pequeño Ragone

La EntrevistaA continuación se reproducen los ejes más sobresalientes de la entrevista audiovisual realizada a Fernando Pequeño, con el objetivo de mostrar un trabajo activo de memoria. Por tanto, es preciso advertir que no es interés del equipo de trabajo producir un efecto de ‘verdad histórica’ a partir de la in-terpretación que pudiéramos hacer del entrevistado, sino presentar el material para debatir a partir del mismo las formas en que se construye memoria e identidad.

El equipo de trabajo.


Memorias, voluntad política y voluntad jurídicaEs reciente la voluntad política que hace posible que se configure la volun-tad en el poder judicial que vaya a esclarecer estas causas, si es que es po-sible el esclarecimiento, porque después de 30 años hay muchos datos que se perdieron. Si es posible o no, no es tan importante como que se produzca el dinamismo social frente a todo esto. Los juicios de estas causas producen mucha activación de memoria.

Definiendo el lugar desde el que se habla y recuerdaEl equipo: Hay gente mucho más jóvenes que nosotros, inclusive niños y niñas, que no saben sobre el tema, que no saben quién es Miguel Ragone y entonces nos gustaría para empezar que nos informes quién era Miguel Ragone y porqué interesa tanto hoy el juicio y las causa judicial que gira en torno a lo que le pasó.

Miguel Ragone era mi abuelo.
Lo que conozco de él tiene que ver con una vivencia subjetiva personal hasta los nueve años, que tenia cuando lo secuestraron y lo mataron. Con la reconstrucción que hizo mi familia de la imagen de mi abuelo durante estos últimos treinta años. Y también la sociedad, porque como hombre público, mi abuelo esta como flotando en el éter en la memoria social. Si los militares trataron de destruir la imagen destruyendo el cuerpo, no lograron destruir la trascendencia que tiene mi abuelo hoy, que esta instalado en valores políticos fundamentales para la construcción política de hoy y del futuro.
En todo este proceso se mezclan memorias muy profundas y muy nucleares mías, de mi primera infancia, de mi primera conformación subjetiva, con memoria familiares ya no tan subjetivas pero si que tienen muchos huecos, porque en mi familia durante mucho tiempo se eligió callar y no recordar y también con la historia nuestra como salteños, como sociedad, que en un punto de inflexión a mi me convocó a recordar.

Familia y trayectoria del abuelo: los inmigrantes. Intersección espacial y temporal.
Dominación de género. El mundo del trabajo. La educación.
El lugar desde el que se construye esta memoria.

El núcleo familiar de mi abuelo estaba constituido por varios hermanos… dos varones y el resto mujeres. Los papás de mi abuelo llegaron de un me-dio campesino de Italia, en la isla de Cerdeña. Llegaron en la década del ’30, en la última oleada grande de inmigrantes. Optaron por Argentina pero podrían haber elegido Estado Unidos. Primero se vino la mamá de mi abuelo, siendo novia del papá de mi abuelo, escapando del destino que su madre le tenía reservado como hija que la cuidara en la vejez.
Esto es lo que mi tía recupera del relato de su mamá.
Los padres de mi abuelo se instalaron en Tucumán y ahí nació él, que era el mayor de todos los hermanos. Tenían una vida ajustada. Empezaron como muchos italianos que vinieron a la Argentina a desarrollarse más en el sector servicios y empezaron en la actividad gastronomica. No es que tenían un restaurante, cocinaban y vendían comida.
No se qué es lo que los motivó a venirse a Salta, es algo de los huecos de la memoria, que me falta reconstruir. En Salta se establecieron, y armaron un restaurante que estuvo en dos lugares. Mientras fueron naciendo y crecien-do los hijos. Uno de ellos estaba en la calle Urquiza y el último que tuvie-ron estaba en el lugar donde hoy se encuentra el Hotel Salta. En Salta hasta hace poco tiempo existían esos restaurantes muy familiares, de italianos habituados a la cultura del trabajo.
Mi bisabuela se llamaba ‘Custodia’, imaginen que nombre, la carga que tenía ser mujer en ese momento. Ella era la que cocinaba y la que llevaba los números y mi bisabuelo regenteaba a dos o tres mozos que eran quienes los ayudaban en el tema de la atención.
Para llegar a montar esta pequeña estructura familiar, ellos tuvieron que trabajar toda su vida. Mientras, ellos pudieron mandarlo a mi abuelo a es-tudiar Medicina en Bs. As., lo que responde a lo que muchos de nosotros conocemos como la historia de ‘mi hijo el dotor’. Esto de las familias que podían progresar, mandar a sus hijos a las universidades. Estamos hablando del momento naciente de los peronismos, donde justamente el peronismo viene a revalorizar todo el ascenso social que hubo durante el peronismo y que después en Argentina no hubo otro momento histórico como ese.
Mi abuelo como primogénito hijo de una familia de inmigrantes empieza a crecer, se va a Bs. As. Y empieza a estudiar en un ámbito muy politizado como la Universidad de Medicina de Bs. As.
En Salta el había estudiado en el viejo colegio nacional, que estaba donde hoy se encuentra la escuela Zorrilla. Ahí empezó a conocer a muchas per-sonas que después lo acompañaron en su vida, a muchos amigos que le quedaron.
Esto es algo que a mi me contaron algunas personas que compartieron con él en ese momento de su vida, cuando el estudiaba en el colegio nacional y trabajaba en el restaurante de sus padres. El llevaba viandas a lo que era el Club 20 de Febrero que estaba en el edificio donde luego funcionó la Casa de Gobierno cuando él fue Gobernador.



Lo social y subjetivo, lo político. Lo privado y lo público.
La actitud resistente: buscando una nueva síntesis.

El equipo: Él englobaba su papel político dentro de su persona, de su carácter.
Esto era parte indivisible del ser de mi abuelo y de muchos de los políticos de ese momento.
Él se postuló para gobernador en tres momentos y en su ultima momento fue cuando representó a la Lista Verde dentro del partido peronista allá por el ’73. El lideraba la Lista Verde con muchas personas que lo acompañaban y que trabajaban mucho haciendo todo el trabajo logístico del gran esfuerzo que cualquier militante tiene que hacer para llegar a visibilizarse y a poder liderar y a representar cosas para la gente, además del trabajo natural del líder. Todo eso mi abuelo lo hacía en la Lista Verde.
Aquí nos interesa historizar lo social y no hacer una historia política, es decir pensar como lo político tenía que ver con la parte subjetiva de mi abuelo, de mi familia y de la gente.
Mi abuelo era un líder muy carismático al interior de su familia también y mientras vivió era prácticamente mi papá, porque en ese momento mis padres eran muy jóvenes y mi papá trabaja muy duro en su finca que tenía que sacar adelante y tenía muy poco tiempo para dedicarme a mí. En cam-bio mi abuelo ya acomodado económicamente y con todas su funciones de médico y de político, después, tenía mucho más tiempo para dedicarme. Esto fue una cosa que a mi me marcó mucho, porque me hace transitar en una cuestión intermedia entre una especie de hijo y de nieto.
Mucha de la gente que eligió mi abuelo para su gabinete de gobierno, había sufrido la proscripción de 18 años del peronismo. Ellos como él estaban convencidos y sentían la necesidad visceral de cambiar lo social y de luchar por la igualdad. Aunque no hay que hablar de enemigos en política, para ellos, el enemigo político era el ‘imperialismo norteamericano’. Y esto queda claro en sus discursos en sus funciones políticas ante las cámaras. Ellos buscaban incrementar la base de inclusión de la gente, instaurar el tema de la justicia social, desarrollar la política de bienestar social. Es lo que todos conocemos de la mano del primer peronismo.
Tuvieron la valentía y la osadía de ir contra la cúpula instituida del poder de policía de Salta, hombres formados en procesos militares. Había dos cosas acá. Una clase de lideres políticos que estaban convencidos que ocu-paban un lugar de superioridad con relación al pueblo, y estaban represen-tados por funcionarios de policías que servían a esta clase política, que contribuían a incrementar o a mantener sus lugares de privilegios, pero que también conformaban y estructuraban sus propios lugares de privilegios como clases en ascenso. Los jefes de policía, todo el sector alto de la polic-ía estaba de la mano de esta clase política que había estructurado su poder durante la proscripción del peronismo La clase que no iba a soltar el poder tan fácilmente y que constituyó después la última dictadura que tuvimos.

Resignificando la muerte
La historia de la muerte y el secuestro de mi abuelo comienzan simbólica-mente en este acto desafiante de la mano de su ministro, con su apoyo y secundado por él, claro.
Cuando asumieron el gobierno, al día siguiente, producen una serie de cambios que son históricos y de mucho valor, porque desarticularon a los altos mandos de la policía relevándolos de sus cargos y sacándolos de sus jurisdicciones. Esto para las personas muy autoritarias y muy totalitarias del poder, es una afrenta muy terrible. Ese fue también el momento inicial de los que desembocó en la intervención de su gobierno un año y medio después.
Hay que entender todos estos procesos dentro del contexto sudamericano que se venía viviendo, no quedarse solo en pensar lo local y lo nacional. Desde la ideología neoliberal construyeron al enemigo político en los mon-toneros, y los construyeron como violentos asesinos apartidas. Hubo de todos los colores y magnitudes, y eso es algo que hay que poner en el de-bate también.
Frente a todo esto mi abuelo estuvo preocupado y abocado en producir un efecto pacificador en todos estos grupos. Yo lo construyo a mi abuelo bási-camente como un hombre de paz, y con una gran habilidad para producir un diálogo político entre todos los sectores. Mi abuelo pensaba que el otro que estaba en el grupo de enfrente no era el enemigo, eran las personas con las que se podía construir desde otro lugar. Él intentaba transitar entre esos grupos e ir logrando consensos.

El nieto: un punto de encuentro con el abueloEsto es lo que yo construyo de la imagen de mi abuelo, tal vez sea una fic-ción, tal vez no, pero es lo que yo como nieto y uniendo todo este rompe-cabezas voy concluyendo. Y un poco también tiene que ver con la manera en que yo me construyo como persona, y que no esta nunca descontextua-lizado de la s líneas políticas más fuertes en éste momento. No es casual la activación de la memoria, que nosotros estemos hoy acá hablando de esto. No podemos entendernos como subjetividades aisladas de lo social, por que lo social nos penetra y nos atraviesa a todos en todo sentido y en todas direcciones siempre. Eso es el núcleo de nuestra subjetividad y de nuestras identidades.
Siempre hay una frontera en el transitar entre grupos, y la frontera para mi abuelo estaba dada en estas clases políticas que veían lo popular de muy mal modo. En estas clases políticas que tradicionalmente se habían creído dueños del país y legitimados naturalmente por encima del pueblo, no co-mo representantes del pueblo sino como directores o pensadores del pue-blo.

Actores de la intervenciónÉl fue intervenido con la ayuda de un sector del peronismo más de dere-cha. Yo recuerdo el miedo de María Estela Martínez de Perón cuando vino al Congreso Eucarístico, un miedo infundado si lo relaciono a mi abuelo, pero puedo entenderlo si pienso en la gran agitación y violencia que ya un año antes del golpe había, y la manera en que la oposición había pintado el gobierno de mi abuelo. Yo tenía ocho años por entonces, y me abrumó a bajada del helicóptero en el Colegio Nacional, con la presidenta.
La derecha del peronismo no dejó nuca de trabajar intensamente en contra del gobierno legítimo instituido, y quienes lo sostuvieron a mi abuelo en el gobierno fueron estos militantes de la lista verde y su legitimación popular. Esto es lo que 30 años después renace en la construcción de la memoria, como este ‘gobernador del pueblo’.

¿Quiénes eran los marxistas?Pero quiero hacer una aclaración, que como nieto reconstruyo particular-mente. Mi abuelo tenia un gran carisma y era un gobernante pensando en el pueblo, que era en muchos aspectos de su vida el ‘medico del pueblo’, ‘el médico de los pobres’, un poco lo que se le atribuía a Evita en el contexto nacional. Pero mi abuelo también era un burgués. Y esto es importante revalorizar de la imagen de mi abuelo, porque él como mucha gente estuvo construyendo también una vida económica de privilegios.

Sobre la política presente y pasadaA mi me sensibiliza mucho este nuevo espíritu de la política pensando co-mo integración, como algo que puede construirse más allá de los partidos políticos. Hay que ver que pasara en el futuro inmediato. Yo me siento movilizado y comprometido con eso. Asistimos a un momento de cambios profundos donde nosotros como jóvenes tenemos que ser protagonistas.

Juicios. Memoria. Política e interpelación social: encuentro con el abuelo
Si la política ‘se llevó a mi abuelo’, este espíritu de mi abuelo a través de un trabajo activo de memoria que excede nuestra memoria familiar, me interpeló a mi para poder pensar estas cosas y para poder construirme como ser político con todo este bagaje que yo les acabo de contar, y mirando hacia el futuro, donde es central el tema del desarrollo y el impulso de los juicios de DDHH donde el de mi abuelo es paradigmático porque fue go-bernador, pero que también es un juicio más entre muchos otros, de muchas gente que fue desaparecida, silenciada, despojada. Y yo espero que el juicio de mi abuelo pueda servir como emblema para activar las memorias que hacen falta. Además del resultado de estos juicios importa que se los impulse y permitan la activación de muchas instancias sociales como por ejemplo encontrarnos en este momento teniendo ganas de hablar de la memoria.
En estos últimos dos años yo estuve reconfigurándome y transformándome a un nivel muy profundo en un impulsor de todo esto. Y eso se lo debo a la gente que pensaba y creía en mi abuelo y que lo sigue pensando y constru-yendo de formas muy valiosas que a mi me conmueven mucho. Y también a un sector político que me interpeló también de alguna manera y me fue construyendo otras imágenes de mi abuelo. Tuve que hacer un trabajo muy activo de memoria para poder trascender lo que fue la marca de los grupos que mantuvieron vivas estas memorias como las de mi abuelo. Me refiero a los grupos auto pensados y auto legitimados como de Derechos Humanos, y que hicieron el más importante de los trabajo en estos treinta años al mantener vivas las memorias. A ellos les debemos el hecho que jóvenes como nosotros podamos contar con estas herramientas de memoria para poder pensar lo social y lo político en sentidos nuevos.

El asesinato. Sobre el cuerpo: resignificando la muerte.
En la dimensión privada su asesinato fue muy simple. El salía de la casa donde nosotros vivimos actualmente en el pasaje Gabriel Puló y lo mataron a dos cuadras cuando se bajó a comprar cigarrillos, un grupo de varios hombres en tres autos. Salía a trabajar como todas las mañanas.
Hay muchas hipótesis sobre la suerte del cuerpo. Algunos hablan de una dinamitación, otros creen que esta enterrado en algún lugar específico y otros creen que fue puesto en un cajón con piedras y tirado a la parte más profunda del Dique Cabra Corral.
A nosotros como familia nos da muchas ganas de saber cual puede haber sido el destino de ese cuerpo, pero hemos tomado una decisión privada y política al mismo tiempo. Privada porque nosotros elegimos renunciar a saber donde está el cuerpo que tiene una consecuencia política porque no queremos que la búsqueda de su cuerpo signifique desviar esfuerzos en el contexto del juicio sino avanzar sobre los responsables. Hoy se sabe quiénes son pero hay que generar las pruebas.
Por eso nosotros elegimos construirlo a mi abuelo como depositado en el espacio y tomarlo simbólicamente, y también es una manera de avanzar sobre esas ideas a veces maniáticas que tenemos de depositar tantas cosas en el cuerpo muerto de una persona.
No hace falta ningún cuerpo para probar que mi abuelo fue asesinado. En-tonces no hace falta ninguna búsqueda de un cuerpo.
Mi abuelo Miguel Ragone fue el gran tipo que yo acabo de construir en este relato y el valor es de esa construcción en si misma, por eso tampoco importa mucho un cuerpo. Como tampoco importa mucho el resultado de la investigación, como que se lleve a cabo y podamos activar las memorias para encontrarnos en todo esto. Y construir políticamente y socialmente y subjetivamente otro mundo. Eso tiene que ver con la reivindicación. Por lo menos es la reconstrucción que yo hago de mi abuelo.

La importancia de recordar y de olvidar: las síntesis vitales. Trascender.El equipo: Te agradecemos y la intención de todo esto es que jóvenes como nosotros que no estamos involucrados en el tema, de repente comencemos a enterarnos y darnos cuenta de ese pasado que a veces está tan próximo pero que a pesar de todo no lo conocemos. Queremos que reflexiones sobre lo importante de recordad, de la memoria.
Recordar es importante pero olvidar también es importante. Nuestra capa-cidad de recordad es lo que nos da la posibilidad de construirnos como personas, de formar parte de lazos sociales, de tener amigos. Es la posibili-dad de olvidar algunas cosas que podemos retomar en otros momentos lo que nos permite producir síntesis para construirnos como sujetos ligados a lo social.
Yo tengo una idea de mi mismo como persona en donde no puedo sepa-rarme del contexto de afectividades que me rodean, o del contexto político que me rodea, y yo siento que soy como ese lugar o ese espacio temporal donde se juntan muchas tradiciones de pensamiento, muchas afectividades, muchas maneras de ver el mundo; donde a veces prevalecen unas, a veces prevalecen otras; y que lo que yo voy siendo, porque siento también que nunca soy determinadamente una cosa, porque mas que ser soy un estar en movimiento y un constante fluir todo el tiempo. Así voy siendo todos los días de mi vida de la mano de mis seres más queridos, también de los que no me quieren, y eso se va ampliando a una red social mucho más grande. Y la memoria es lo que me permite sentirme parte de todo este conjunto social, sintiendo que puedo memorizar y activar algunas partes de esas subjetividades mías, porque yo lo elijo, pero también que hay algunas partes que escapan a esa posibilidad de elección de mi parte, que no puedo elegir pero que están siendo parte de esta subjetividad, y que me conducen hacia otros lugares, y que después por esa cuestión tan fantástica de la dinámica de las memorias, puedo olvidarme de algunas otras y puedo construirme como otro ser en otro momento. Por eso creo que hasta hace dos años era un Fernando marcado por un contexto político, social, familiar, universitario, de mis compañeros de muchas índoles, y de dos años para esta parte yo pude activar voluntariamente algunas memorias y otras me-morias se activaron en mi por otras cosas que me exceden y hoy soy un Fernando distinto a lo que era hace dos años y probablemente dentro de dos años sea otro Fernando distinto.
Me parece que la importancia de las memorias es la síntesis que noso-tros en toda nuestra trayectoria de vida vamos pudiendo hacer. Donde hay mucho de imposición, mucho de elección y mucho de la dinámica particular de la vida.
También vivimos en un momento donde se abusa de las memorias. Parti-cularmente soy un abusador de la memoria y calculo que en algún momento podré producir una nueva síntesis y vivir con un poco menos de equipaje. Hago un esfuerzo grande para reconstruir la historia de mi abuelo porque lo necesito en este momento. En algún momento decir solo que mi abuelo fue un gran tipo y sentir que ahora estamos viviendo otra sociedad, otro momento. Estaría bueno que eso pase con todos los jóvenes y que estas memorias permitan que esto que yo describo a nivel subjetivo, a nivel político permitan reintegración, reconciliación; no sobre la base del olvido y del perdón que es lo que se planteaba en los noventa, sino sobre la base de una nueva síntesis de memoria hasta que se nos agote la visa física. Y allí nos trascenderán otros chicos, otos nietos, así como yo le trascendí a mi abuelo.















Un caso de reconstrucción de Memoria
Fernando Pequeño reconstruye a su abuelo Miguel Ragone
© 2006


El presente material se desarrolló en el proyecto
RECONSTRUYENDO LA MEMORIA.
Del Instituto Superior del Profesorado de Salta Nº 6005;
enmarcado en el Programa Nacional

"A TREINTA AÑOS DEL GOLPE. EDUCAR EN LA MEMORIA PARA CONSTRUIR EL FUTURO."

jueves, 25 de mayo de 2006

Ragone Martir de la Democracia



Texto completo editado en 2006 por la Secreatría de Derechos Humanos de la Provincia de Salta. Por editorial América.

Fue un emprendimiento de la Secretaría de Derechos Humanos de la Provincia a cargo del Dr. Oscar Guillen.














Ragone Martir de la Democracia by Asociación Dr. Miguel Ragone por la Verdad, la Memoria y la Justicia on Scribd

jueves, 9 de marzo de 2006

La Universidad Nacional de Salta - UNSa- otorga mención honris causa a Miguel Ragone

 


SALTA, 09/03/06.- 
Expediente N° 2.508/06.- 


RESOLUCIÓN CS Nº  065/06.- 

VISTO estas actuaciones por las cuales la Coordinadora de Posgrado y Relaciones Internacionales, Dra. Ada Judith Franco, solicita se otorgue el Título de Doctor Honoris Causa de esta Universidad al Méd. Miguel RAGONE; y 


CONSIDERANDO: 

Que el Med. Miguel Ragone nació en la ciudad de San Miguel de Tucumán el 25 de mayo de 1.921, radícándose en Salta cuando tenía 12 años. Desarrolló sus estudios secundarios en el Colegio Nacional de nuestra ciudad donde egresó con el título de bachiller. 

Que estudió la carrera de Medicina en la ciudad de Buenos Aires, especializándose en el área de la neurología, donde se vínculo al prestigioso especialista Raúl Matera y fue convocado por el Ministro de Salud, Ramón Carrillo, para que se desempeñara como Secretario Privado y colaborador en el Plan Nacional de Salud, al que aportó con los frutos de su sensibilidad creativa y la eficiencia de un sentido solidario. 

Que fue el primer director del Hospital Neurosiquiátrico de Salta "Cristofredo Jakob" el que fue renombrado en su memoria recientemente. 

Que el 11 de marzo de 1.973 fue electo gobernador de la Provincia de Salta, con casi 121.500 votos, lo que representaba más del 57 % de los votos. 

Que durante su gestión como gobernador de la Provincia de Salta, Miguel Ragone concretó proyectos y acciones tendientes a elevar la calidad de vida y dignificar, a través del trabajo, a las poblaciones rurales de la Provincia. Entre ellos, la creación de la empresa estatal "Salta Forestal". 

Que asimismo, Ragone concretó su visión latinoamericana a través del impulso que dió a la gestación del GEICOS (Grupo Empresario Interregional del Centro Oeste Sudamericano) y la creación de FERINOA, evento destinado a potenciar el intercambio comercial y la producción de la región. 

Que el 11 de marzo de 1.976, cuando la provincia estaba intervenida, Ragone fue secuestrado aproximadamente a las horas 8,20, cuando salía de un almacén a tres cuadras de su domicilio. Su cuerpo nunca apareció, convirtiéndose en el único ex gobernador desaparecido de la República Argentina. 

            Que el Estatuto de la Universidad Nacional de Salta, expresa en su artículo 100, Inciso 10) "Otorgar por el voto de las dos terceras partes del total de sus miembros el título de doctor honoris causa a aquellas personalidades de sobresaliente trayectoria en el país o en el mundo cuyo aporte sea significativo". 


POR ELLO Y atento a lo aconsejado por la Comisión de Docencia, Investigación y Disciplina, mediante Despacho N° 035/06, 


EL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SALTA (en su Segunda Sesión Ordinaria del 9 de marzo de 2006) 


RESUELVE: 

ARTICULO 1°._ Otorgar al Méd. MIGUEL RAGONE el título de DOCTOR HONORIS CAUSA DE lA UNIVERSIDAD NACIONAL DE SALTA, en reconocimiento a su invalorable aporte a la cultura de la región y en particular de esta Universidad. 

ARTíCULO 2°._ Comuníquese con copia a: Gobierno de la Provincia de Salta, Cámaras de Diputados y Senadores de la Provincia, Familiares del Méd. Ragone, Rectorado, Facultades, Sedes Regionales, IEM, Secretarías, Consejo de Investigación, Direcciones Generales, Dirección de Relaciones Públicas, Radio Universidad y Asesoría Jurídica. Cumplido, siga a Dirección de Control Curricular a sus efectos. Asimismo, publíquese en el boletín oficial de esta universidad .- 


  


PROF. JUAN A. BARBOSA           ING. STELLA M. PÉREZ DE BIANCHI 


Secretario del Consejo Superior                                                        Rectora 





martes, 7 de febrero de 2006

Voces de la Memoria: Villamayor, Ragone y la Disputa por el Pasado en la Radio Salteña (2006)

La emisión del 6 de febrero captura a Villamayor en su faceta de auditor social, ejerciendo desde los medios un rol que trasciende lo periodístico para convertirse en una forma de intervención política directa. Su discurso se articula en torno a dos grandes denuncias que, aunque aparentemente inconexas, comparten una misma raíz crítica: el fracaso del Estado en proteger a los más vulnerables y la hipocresía de un sistema que castiga a los débiles mientras protege a los poderosos.

Ver también





Voces de la Memoria: Villamayor, Ragone y la Disputa por el Pasado en la Radio Salteña (2006) [1] [2]

(Fernando Pequeño con NotebookLM  y Claude, ene 2026)

La Docencia Radial: Villamayor como Fiscal de lo Cotidiano

El 6 de febrero de 2006, la voz de Juan Carlos Villamayor resonaba en FM Pacífico 92.9 no para conmemorar gestas históricas ni para anticipar el aniversario del secuestro de Ragone que marcaría el mes siguiente, sino para ejercer lo que él mismo llamaba su "docencia radial": una fiscalización ciudadana de los problemas más inmediatos y viscerales de Salta. Esa mañana, su micrófono no apuntaba hacia el pasado sino hacia dos realidades cotidianas que exponían las contradicciones del presente: la guerra simulada contra el narcotráfico y la humanidad perdida en los pasillos de un hospital público.

La emisión del 6 de febrero captura a Villamayor en su faceta de auditor social, ejerciendo desde los medios un rol que trasciende lo periodístico para convertirse en una forma de intervención política directa. Su discurso se articula en torno a dos grandes denuncias que, aunque aparentemente inconexas, comparten una misma raíz crítica: el fracaso del Estado en proteger a los más vulnerables y la hipocresía de un sistema que castiga a los débiles mientras protege a los poderosos.

El Narcotráfico de los "Pichiruchis"

La primera línea argumental que desarrolla Villamayor es una crítica mordaz a la lucha contra el narcotráfico en Salta, específicamente en la zona del "Bajo Chico". Con un lenguaje directo y popular, denuncia que las fuerzas de seguridad y la justicia solo capturan a los "pichiruchis" o "perejiles", los eslabones más débiles de la cadena del tráfico de drogas. Su argumento central no es que no se hagan detenciones, sino que estas son estratégicamente selectivas: se persigue al distribuidor de esquina, al vendedor callejero, al adicto revendedor, mientras los verdaderos proveedores y protectores del negocio permanecen bajo una "sábana" o "frazada" que los vuelve intocables.

El joven Villamayor, en el gobierno de Ragone, 1974.

Esta denuncia no es ingenua. Villamayor demuestra conocer las estructuras del narcotráfico cuando cuestiona la efectividad de organismos como la DEA, señalando que solo se incauta entre el 5% y 10% de la droga circulante. Más aún, sugiere que las grandes detenciones mediáticas no son resultado de una verdadera voluntad de terminar con el tráfico, sino ajustes de cuentas entre mafias que disputan territorios. La pregunta que lanza al aire es incómoda: ¿quiénes son los verdaderos narcotraficantes de peso en Salta? ¿Quién los protege?

Desde la perspectiva actual, veinte años después, esta denuncia adquiere una resonancia profética. El enfoque punitivo sobre los eslabones más débiles del narcotráfico sigue siendo el eje de las políticas de seguridad en Argentina, mientras las estructuras de poder que sostienen el negocio permanecen intactas. Villamayor no solo identificó el problema en 2006, sino que señaló la complicidad sistémica que lo perpetúa.

La Ética Hospitalaria y el Trato al Ciudadano

La segunda mitad de la emisión toma un giro inesperado cuando Villamayor narra su experiencia personal tras sufrir un desmayo en la vía pública y ser atendido en el Hospital San Bernardo. Lo que podría haber sido un simple testimonio de agradecimiento se convierte en una reflexión sobre la ética en la función pública y el trato al ciudadano común.

Villamayor comienza elogiando la mejora en la gestión del hospital bajo la gerencia del Dr. Esteban, destacando la limpieza, el clima de trabajo y la celeridad del servicio de emergencia SAMEC. Su valoración es significativa porque proviene de alguien que conoce desde adentro el funcionamiento del Estado, un exintendente que puede comparar la gestión actual con administraciones previas. El reconocimiento no es complaciente: es el de un fiscal que registra lo que funciona tanto como lo que falla.

Pero el núcleo de su relato está en el conflicto con una enfermera que lo trató con sarcasmo por ser "importante", un ex-intendente. La anécdota, que Villamayor narra con lujo de detalles, expone una disparidad ética profunda. La enfermera jefa, a quien refiere como "la cava", asume que por su condición de figura pública recibirá un trato preferencial y lo increpa irónicamente. Villamayor responde con una máxima que define su postura: "todos los enfermos son importantes", independientemente de su estatus social o político.

Esta defensa de la igualdad ante el servicio público no es abstracta. Villamayor utiliza su experiencia para denunciar el "relaje" o maltrato que sufren los pacientes humildes, aquellos que no tienen medios para defenderse ni contactos para exigir buen trato. Su argumento es que la prioridad del celo profesional debe estar en los más modestos, no en quienes ya tienen poder o recursos. La enfermera representa, en su relato, una perversión del servicio público: el funcionario que maltrata al débil y adula al poderoso.

Villamayor como Fiscalizador Social

Lo que unifica ambas denuncias es la construcción de Villamayor como fiscalizador social, un rol que asume conscientemente desde su programa radial. No se trata de periodismo neutral ni de análisis académico: es intervención política desde los medios, un uso del micrófono como herramienta de auditoría ciudadana. Villamayor dialoga implícitamente con sus colegas Tito Devita y Molinati, pero su verdadero interlocutor es el poder: las fuerzas de seguridad que no persiguen a los narcotraficantes grandes, el personal hospitalario que maltrata al paciente humilde, el sistema que simula combatir problemas mientras protege los intereses que los perpetúan.

En esta emisión específica no hay disparidades entre interlocutores en tiempo real porque se trata de un monólogo editorial. Pero existe una marcada disparidad ética entre la visión de Villamayor y aquellos a quienes señala: las fuerzas de seguridad a las que acusa de ineficacia o complicidad, el personal hospitalario "relajado" que no cumple su vocación de servicio. Estas disparidades no son incidentales, son estructurales. Exponen las contradicciones de un Estado que funciona para algunos y contra otros.

Memoria Institucional y Vigencia del Discurso

Desde la actualidad, las interlocuciones de Villamayor adquieren valor como ejercicio de memoria institucional. Su denuncia sobre el enfoque en los "pichiruchis" del narcotráfico sigue siendo un debate vigente en las políticas de seguridad actuales. Su énfasis en la humanización del trato hospitalario resalta la importancia de la ética profesional en el servicio público, un concepto que trasciende la época. La mención de figuras médicas y políticas como el Dr. Esteban, el Dr. Castilane y la enfermera jefa permite reconstruir el mapa de poder y gestión de la salud en la provincia de Salta hace casi dos décadas.

El discurso se sitúa en la Salta de inicios de 2006, un periodo de relativa estabilidad institucional tras la crisis de 2001, pero con problemas crecientes de inseguridad y tráfico de estupefacientes. La zona del "Bajo Chico" que menciona Villamayor era ya entonces un territorio marcado por la marginalidad y el comercio ilegal, una realidad que el Estado combatía con operativos mediáticos mientras las estructuras profundas del narcotráfico permanecían intocadas.

Lo notable de esta emisión es que Villamayor no habla desde la nostalgia ni desde la denuncia abstracta. Habla desde la experiencia concreta: como exintendente que conoce el funcionamiento del poder, como paciente que sufrió un desmayo y experimentó el sistema de salud, como ciudadano salteño que camina por el "Bajo Chico" y ve lo que el poder prefiere no ver. Su legitimidad no viene solo de su pasado político sino de su disposición a exponerse, a narrar su propia vulnerabilidad, a convertir lo personal en argumento político.

Al concluir la emisión, Villamayor reafirma su compromiso con la "docencia radial", ese concepto que define su estilo: utilizar el espacio mediático para señalar las injusticias del sistema mientras reconoce los avances en la infraestructura estatal. No es un opositor sistemático ni un oficialista complaciente. Es un fiscal de lo cotidiano, alguien que cree que el micrófono es una herramienta para obligar al poder a mirarse en el espejo de sus propias contradicciones.

Esa vocación pedagógica, esa voluntad de "hacer docencia" desde la radio, define no solo esta emisión sino el proyecto comunicacional de Villamayor en FM Pacífico. En las semanas siguientes, ese mismo micrófono se convertiría en tribuna para exigir justicia por Ragone y denunciar el oportunismo político. Pero el 6 de febrero de 2006, el objeto de su fiscalización era más inmediato: el narcotráfico de los pichiruchis y la enfermera que no supo ver que, en un hospital público, todos los enfermos son importantes.

Ese día, Villamayor no habló de la historia. Habló del presente. Y al hacerlo, dejó un testimonio que hoy funciona como documento histórico de una Salta que ya no existe, pero cuyos problemas siguen esperando solución.


 



[1] Orden (NotebookLM): Identifica la fecha de la entrevista y a cada uno de los interlocutores. Describe las principales líneas de argumentación y sus derivadas, abordadas por cada uno de los interlocutores. Considera el contexto histórico y merita sobre el mismo desde la actualidad valorizando las interlocuciones. En el cierre, sintetiza la posición y las disparidades si las hubiere, entre los interlocutores.

[2] Orden: (Claude): Construye un ensayo con el texto a continuación. Encuentra un título.


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