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martes, 8 de octubre de 2013

Nueva jornada del ciclo "Ciencias Sociales y Seguridad. Debates necesarios para la inclusión y la participación"


Se desarrollará el próximo miércoles 23 a partir de las 19.30 horas, en el Complejo de Archivos y Bibliotecas de la provincia de Salta.


Se llevará a cabo una nueva jornada del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad. Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”, el día miércoles 16 del corriente mes, desde las 19.30 horas, en el Complejo de Archivos y Bibliotecas de la provincia de Salta.

En esta oportunidad, el encuentro abordará  “La gestión de la seguridad en la sociedad de la información y el conocimiento: medios, escuela y memoria”, analizando, desde una mirada transdisciplinarias  que colabore a instalarlo, el paradigma de la seguridad como una herramienta política que debe orientarse a crear condiciones para el ejercicio de todos los derechos, analizando las conflictividades sociales que pueden obstaculizar o poner en tela de juicio el ejercicio efectivo de esos derechos (Seguridad y DDHH, 2012).

El programa sugerido (un programa abierto que no está cerrado a  otras dimensiones  de análisis que emerjan en el encuentro), trataría en principio sobre:

      • El rol de los medios de comunicación y la construcción de la sensación de seguridad.
·         La ley de medios en el contexto de  la democracia participativa
·         La seguridad ciudadana: Fortalecimiento de derechos básicos
a)      La democratización política de las clases subalternas y la criminalización de la protesta social
·         La escuela como impulsora de la seguridad:
                a) Escuela y emancipación: Paulo Freire y Jack Rancier
                b) Escuela y desarrollo del pensamiento crítico, la enseñanza de la historia

La propuesta es poder intercambiar experiencias adquiridas desde lugares diversos pero no inconexos, que se atrevan  a formular posibilidades de convivencia democrática y que fortalezcan las ciudadanías de todos y todas.

Es así que compartiremos este encuentro con docentes del Instituto del Profesorado de Salta y Comunicadores Sociales del medio local, y junto a todo/a interesado/a que desee también presenciar y/o participar de la jornada.

Esperamos contar con la presencia de los y las docentes para conocer las acciones que desarrollan como comunidad educativa, acciones que pueden relacionarse con el modelo de prevención en seguridad teniendo en cuenta el rol del Instituto  como formador de formadores en ciudadanías plenas y democráticas. Esta participación enriquecerá el encuentro y aportará sustancialmente a la ampliación del intercambio de experiencias y de trabajo.

En esta capacitación estarán presentes los y las miembros del equipo del Programa de Desarrollo Territorial, de la Asociación Dr. Miguel Ragone e interesados de otras organizaciones en la problemática planteada.

Ese ciclo se origina como forma de hacer efectivos  dos de los objetivos planteados en la creación de este programa: por un lado, 1.-la discusión, reflexión, debate de diversos temas estrechamente vinculados con el concepto de seguridad como un derecho dentro del contexto sociocultural salteño; y 2.- la creación de vínculos cercanos entre algunas acciones desarrolladas por este ministerio y la comunidad próxima.

Por tal motivo se invita a participar a diferentes profesionales y actores sociales que brindan sus impresiones y experiencias, las cuales son  incorporadas desde una concepción donde los conocimientos y la intelectualidad  son acompañadas de cerca con la incorporación real de lo que la gente efectivamente hace en su vida cotidiana. 

Jornadas anteriores

Adjuntamos links para la visita directa a encuentros desarrollados anteriormente en el marco del ciclo.



jueves, 19 de septiembre de 2013

La cuestión social y la criminalización de la protesta


En una nueva jornada del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación”, el debate giró en torno a los ejemplos históricos de luchas de las denominadas ‘clases subalternas’ y la criminalización del ejercicio de la herramienta ciudadana de la protesta; la importancia de propiciar una democratización de la política para la conformación de un Estado multidimensional y la necesidad de generar nuevas formas de democratización política




En la mañana de ayer, en la sala de reuniones del Ministerio de Seguridad de la provincia de Salta, anexo Balcarce 388, el Programa de Desarrollo Territorial desarrolló una nueva jornada del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación”, espacio de capacitación y debate instituido para el abordaje de problemáticas y temáticas que atañen a la seguridad, desde las herramientas teóricas de las ciencias sociales. En esta oportunidad, el debate avanzó en torno al trabajo de investigación del historiador y geógrafo Mario Agustín Puppi : “Las clases subalternas y la democratización política: La cuestión social y la criminalización de la protesta”. Participaron también el prof. Alejandro Wardi (ADP), Luis Gil (ATE-CTA) y la Sra. Sandra Rufino, presidenta de la Asociación de Mujeres Meretrices de Argentina (AMMAR).

En su investigación, Puppi, a partir de la sociología Gramsciana –carecterizada como la sociología política de la historia–, interpreta los contextos de momentos históricos argentinos claves en las luchas político-sociales de las clases subalternas y el universo sociocultural de los movimientos obreros, como así también la herramienta de disputa de poder y expresión ciudadana y política de estos grupos, en constantes retrocesos y precarización como producto de los reforzamientos represivos en los ordenamientos judiciales a los que fueron sometidos: la protesta social.

El historiador inició la exposición de su estudio citando y describiendo ejemplos contundentes de los tramos históricos nacionales más funestos en términos sociales y políticos, pero más representativos en el análisis sobre las luchas de las clases subalternas. Se refirió a: La semana trágica, El grito de Alcorta, La Patagonia Rebelde, El Tucumán arde y El Cordobazo.

En todos esos acontecimientos de ebullición social y política, Puppi alude al punto de referencia en común y de apta transversalidad histórica en cada uno de estos sucesos a la consigna afín a todos los movimientos que accionaban la protesta: “la democratización política es, fue y será siempre la lucha de las clases subalternas”, manifestó el historiador y docente. “Desde el surgimiento del Estado argentino éstos y más ejemplos de protestas sociales en contra de determinada forma de ciudadanía (concentrada, monopólica)”, agregó Puppi.

En Gramsci, los hechos son solamente aspectos de un proceso histórico y dialéctico. El análisis de un fenómeno dado es incompleto si la historia de su desarrollo no es tomada en cuenta. Asimismo, la historia de un determinado fenómeno es también incompleto si no se consideran las interrelaciones entre los fenómenos. Es desde esta perspectiva que el profesor Puppi analiza las consecuencias del aparato represivo fundado en las normativas de un sistema judicial que siempre “avanzó por derecha”, entendiendo su incidencia en los efectos de desorganización, desarticulación y retroceso de los movimientos obreros y un marcado encarecimiento de la militancia obrera y popular.

No obstante, para el historiador y geógrafo, el descontento social y la política popular siempre supo encauzarse en nuevas formas de manifestación (piquetes, puebladas, escraches) en pos de romper con el sometimiento y censura de los sectores que monopolizaron, a lo largo de la historia nacional, la política; a la vez que destaca el sentido último del impulso anti-establishment de las clases subalternas: potenciar los mecanismos de reconocimiento intra e inter clasistas, fomentando el reconocimiento multidimensional (esencial en una democracia que se estructura como participativa) en la composición estatal, motivando así nuevas formas de representatividad y de democratización de la política.


Aquí el álbum con todas las imágenes de la jornada, click sobre el mismo para verlas:
2013-09-18 Ciclo de Seguridad y Ciencias Sociales: Clases subalternas y domocratización política

viernes, 23 de agosto de 2013

Seguridad y derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo

En el espacio de capacitación y debate del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación” se abordó en esta oportunidad, a partir de la investigación doctoral de la antropóloga Andrea Flores, la problemática del aborto y los obstáculos que se plantean en las discusiones en torno a él y a su despenalización; obstáculos nacidos de argumentos que desconocen el derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo y que las muertes de muchas de ellas por las imposibilidades de acceso a un sistema de salud que contemple sus derechos es un serio problema que atañe, también, a la seguridad.



Con la participación de la doctora María Laura Postiglione (coordinadora de Mujeres de la Matria Latinoamericana), la doctora Graciela Abutt Carol (abogada del Foro de Mujeres), la licenciada Verónica Caliva (Fundación Entre Mujeres), y la compañera Romina Rade, actoras -todas ellas- territoriales involucradas en la problemática del aborto y comprometidas en la búsqueda de obtener soluciones efectivas para proteger los derechos a la salud de las mujeres, se realizó en el día de ayer el segundo encuentro del ciclo “Ciencias Sociales y Seguridad: Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”. En sala de reuniones del Programa de Desarrollo Territorial del Ministerio de Seguridad de la provincia, anexo Balcarce nº 388, reflexionamos el pasado miércoles 21, a cerca de la configuración del acceso a la salud sexual y reproductiva como un derecho y una presencia en la agenda de la seguridad ya que esta no es un fin en sí mismo, sino la estrategia, la acción que desde el Estado, y a partir de la interacción entre sus agencias y la comunidad, debe motorizar para la generación de condiciones para el ejercicio pleno de todos los derechos. Analizamos, además, cómo intervienen y poseen incidencia las masculinidades como elemento constitutivo de ciertas interpretaciones sesgadas sobre los derechos sexuales de mujeres y varones.

Partiendo de su trabajo de investigación “La cuestión del aborto: entre las regulaciones biopolíticas y las prácticas de libertad”, la antropóloga Flores desarrolló el concepto de “biopolítica” -autoría de Michael Focoult- mediante, ­­sobre las regulaciones en torno a los cuerpos de las mujeres en relación a la problemática del aborto; cómo fueron mutando a lo largo de la historia las  regulaciones del aparato Estatal por sobre el cuerpo y la natalidad (mortalidad) de las mujeres; expuso, además, la variabilidad (avances y retrocesos) de las legislaciones en el campo de la promoción de derechos de las mujeres para, finalmente, presentar y discutir el tracto histórico por el que los grupos feministas transitaron para el logro de conquistas a nivel legislativo y de agenda política, como así también los puntos en la reconstrucción del relato histórico que significaron represión, silenciamiento, muerte y exilio.

Foucault reconoce diversas formas de racionalidad política que articulan de manera específica los procedimientos encaminados a resolver el problema de "cómo gobernar" distinguiendo entre sociedades de soberanía, de disciplina y de seguridad. El biopoder emerge en el paso de las sociedades disciplinarias a las de seguridad como articulación de dos tecnologías: la anatomopolítica y la biopolítica. “El sexo es la ‘bisagra’ que articula los dos ejes a lo largo de los cuales se desarrolla la tecnología política de la vida”, explicó la antropóloga. “Se relaciona con el disciplinamiento del cuerpo (la domesticación, intensificación y distribución de sus fuerzas) y con la regulación de la población”, agregó. El sexo traduce tanto la "energía política" como el "vigor biológico" de una sociedad. No obstante, Foucault insiste en dejar de lado sexo y deseo a favor de la cuestión del uso de los placeres. Estos planteamientos de Foucault han sido problematizados por varias teóricas del feminismo. Por un lado, se denuncia el carácter masculinista de su retórica, el androcentrismo de su perspectiva y el pesimismo de su visión. Por otro, sirve de inspiración para llevar a cabo nuevos análisis de las tecnologías del cuerpo que ponen de manifiesto las diferencias específicas de género, así como la posibilidad de construir nuevos proyectos políticos a favor de la emancipación de las mujeres.

La noción de ‘biopolítica’ permite dar cuenta de las regulaciones en torno a los cuerpos de las mujeres en relación a la problemática del aborto: es en el momento que los procesos de natalidad y mortalidad entran en el campo de regulación del Estado que la práctica del aborto comienza a ser regulada, centrándose dichas regulaciones en el cuerpo de las mujeres.

Para Flores, el aborto entra al campo de regulaciones biopolíticas a partir de la emergencia del feto. Aquí aparece la figura del feto como un elemento diferente de la mujer embarazada, como entidad autónoma, como una vida discernible de quien la gesta: un nuevo nacimiento. Así nace el feto como entidad ontológica, biológica y política”, reveló la antropóloga.

Reseña histórica (1960 – 2003)


Seguidamente, Flores mencionó las primeras legislaciones sobre el aborto en Europa que datan del siglo XIX y avanzó al contexto nacional de nuestro país, donde las primeras legislaciones (prohibiciones) se conocen de 1887 cuando fue sancionada la Ley Nº 1920  que aprueba el nuevo Código Penal que incorpora artículos referidos a la penalización del aborto sin excepciones tanto para quien practicara el aborto como para la mujer “que violentamente causare su aborto o consintiere que otra persona se lo cause”, quien sería “castigada con uno a tres años de prisión; y si lo hiciere por ocultar su deshonra, con el minimum de esta pena”.

Avanzando en la linealidad histórica nacional, la antropóloga citó algunos ‘hitos’ con raíz en la década de los ’60, cuando comienzan a ser visibilizadas las primeras manifestaciones públicas de la problemática a partir del emblemático caso de  Natividad Frías, que posteriormente sentaría precedentes legales en un fallo plenario de la justicia nacional que marcaría el rumbo con relación a los casos de aborto y a la situación penal de las mujeres víctimas de esa intervención, además de configurarse como hecho revelador para reflexionar sobre la disyuntiva entre cumplir con la ley y el secreto profesional. Alude Flores en su investigación en torno al caso:

 “La mujer urgida por la necesidad de asistencia médica a raíz de un aborto provocado por ella misma o por un tercero con su consentimiento, conforma una grave situación dilemática: o solicita el auxilio médico para conjurar el peligro en que se halla y entonces se expone a la denuncia del hecho (…) o resigna incluso a la posibilidad de perder la vida (...) Me refiero a la suprema garantía de que nadie puede ser obligado a declarar contra sí mismo, estampada en el art. 18 de la Constitución Nacional (…) La mera presencia ante el médico de la mujer autora o coautora de su propio aborto implica una autoacusación forzada por la necesidad impuesta por el instinto natural de la propia conservación, puesto que acude a él en demanda angustiosa de auxilio para su salud y su vida (…) Si nadie está obligado a declarar contra sí mismo -según derecho vigente- menos puede estarlo a sufrir las consecuencias de una autoacusación impuesta por necesidad insuperable…”.

Hacia la década de los ‘70 comienzan a emerger las primeras organizaciones feministas en la Argentina: hacia 1970 nace la Unión Feminista Argentina (UFA) y en 1972 el Movimiento de Liberación Feminista Argentina (MLF). Ambas organizaciones comienzan a replantearse la maternidad como destino y a enunciar el derecho al aborto.

Flores destaca en esta década, además, la firma de José López Rega, entonces ministro de Bienestar, de un decreto que disponía el control de la comercialización y venta de anticonceptivos, así como la prohibición del desarrollo de actividades directa o indirectamente destinadas al control de la natalidad. En este contexto es que la UFA hace circular un folleto en el que se expresa: “El embarazo no deseado es un modo de esclavitud. Basta de abortos clandestinos. Por la legalidad del aborto. Feminismo en marcha.
Los volantes del MLF también presentaban consignas en este mismo sentido: “El patriarcado es el poder despótico de todos los varones sobre la mujeres. (…) El patriarcado se opone a que la mujer sea una persona, que la mujer elija la maternidad o la rechace.

Ya llegada la democracia, retomadas y visibilizadas diversas luchas políticas, el 8 de marzo de 1984 las pancartas enarboladas por las feministas reclamaban: “Defendamos nuestros cuerpos y nuestras vidas. Basta de mercaderes de la medicina. Queremos parir y abortar sin riesgos. Maternidad libre y consciente. Despenalizar el aborto”, y sus cánticos exclamaban: “Aborto clandestino no es nuestro camino. Legalización es nuestra decisión.”

La antropóloga subraya en esta década el surgimiento de la Asociación de Trabajo y Estudio de la Mujer (ATEM), uno de los espacios más activos y prolíficos del movimiento feminista que retoma la tarea de construcción del campo donde el aborto es entendido en tanto derecho. Esta Comisión esgrime la consigna Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”, y elabora en 1990 un anteproyecto de ley sobre anticoncepción y aborto que “no sólo responde a una realidad social sino también se inscribe en que seamos [las mujeres] las que elaboremos las leyes que nos afectan directamente”, revela Flores.

Imagen extraída del trabajo de investigación de Andrea Flores. Marcha de las militantes integrantes de ATEM en el año 1984.

Para Flores es en la década de los ’90 cuando “el aborto accede a la agenda política”. En 1994, el presidente Menem antes de convocar a la Convención Constituyente (para la reforma constitucional que le permitiría presentarse a la reelección en su cargo), propone la incorporación en la Constitución –aunque sin éxito– de un artículo que proclamase el derecho a la vida desde la concepción. No obstante, en el año 1998 se establece, vía decreto de presidencia, la fecha del ‘día del niño por nacer’ en nuestro país – convirtiéndose en pionero de este tipo de declaración –, a partir de la consideración de “que especialmente en su etapa prenatal, el niño es un ser de extrema fragilidad e indefensión, salvo la natural protección brindada por su madre. (…) [y] que el derecho a la vida no es una cuestión de ideología, ni de religión, sino una emanación de la naturaleza humana”. Menem recibe el apoyo de la Iglesia en estas dos acciones y en esta última obtiene un reconocimiento del Vaticano.

En la Provincia de Salta, la fecha del Día del Niño por nacer, es instituida en el año 2005 durante el mandato de Juan Carlos Romero, asumiendo el Poder Ejecutivo Provincial la obligación de difundir el valor de la vida y sus derechos desde la concepción, coordinando actividades informativas y educativas referidas a los Derechos del Niño por Nacer”.

En el año 2003, en el ENM, en la ciudad de Rosario se conforma una Asamblea por el Derecho al Aborto. “Es en el XVIII ENM donde el tema del derecho al aborto adquiere una relevancia y una extensión importante. Es allí donde se realiza una asamblea por el derecho al aborto al finalizar los talleres de la primera jornada, que dará lugar a acciones nacionales y estrategias conjuntas sobre el pedido de su legalización”, sostiene Flores.


En esta Asamblea se convoca a un Encuentro Nacional por el derecho al Aborto a realizarse en mayo de 2004. De aquí nace el impulso para la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito.

Álbum con todas las imágenes:


2013-08-21 Capacitación Derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo y la seguridad

jueves, 1 de agosto de 2013

SEGUNDO ENCUENTRO DE CAPACITACIÓN DEL CICLO “CIENCIAS SOCIALES Y SEGURIDAD: DEBATES NECESARIOS PARA LA INCLUSIÓN Y LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA”

Analizamos, tomando como eje el trabajo de investigación de la historiadora salteña Luz Sánchez titulado "Todas somos Juana Figueroa", la incidencia de masculinidades nocivas como potenciadoras de las violencias ejercidas sobre las mujeres, y cómo estas fueron mutando en la historia, puntualmente, en nuestra provincia.

Participaron de esta capacitación los y las miembros del equipo del Programa de Desarrollo Territorial; integrantes de la Asociación Dr. Miguel Ragone; representantes del Consejo Provincial de la Mujer, contando con la presencia de su presidenta, la Sra. María del Valle Falcón; Tatiana Vera y Gabriela Moreira, alumnas universitarias de la Universidad Nacional de Salta, ambas estudiantes de la carrera Licenciatura en Historia y militantes del Frente Independiente.


Con la participación de la historiadora  Luz Sánchez, se realizó en el día de ayer el segundo encuentro del ciclo de capacitación “Ciencias Sociales y Seguridad. Debates necesarios para la inclusión y la participación ciudadana”, en oficinas del Programa Desarrollo Territorial del Ministerio de Seguridad, anexo Balcarce nº 388.

 Este ciclo se origina como una manera de hacer efectivos  dos de los objetivos planteados en la creación del Programa de Desarrollo Territorial: por un lado, la discusión, reflexión, debate de diversos temas estrechamente vinculados con el concepto de seguridad como un derecho dentro del contexto socio-cultural salteño; y, en segundo lugar, la creación de vínculos cercanos entre algunas acciones desarrolladas por este ministerio y la comunidad próxima.

Por tal motivo se invita a participar a diferentes profesionales y actores sociales que brindan sus impresiones y experiencias, las cuales son  incorporadas desde una concepción donde los conocimientos y la intelectualidad  son acompañadas de cerca con la incorporación real de lo que la gente efectivamente hace en su vida cotidiana.

En tal sentido, en esta oportunidad la capacitación estuvo a cargo de la historiadora Luz Sánchez, docente e integrante de la Comisión de la Mujer (UNSA), quien nos brindó una mirada histórica de la violencia de género y la desvalorización constante del rol social de la mujer a lo largo de la historia, centrándose en una investigación realizada por ella misma sobre un caso paradigmático entorno a la alarmante problemática de los feminicidios; rodeado de mitos y agregados folclóricos que hicieron de este caso, incluso, un suceso de adoración popular: el asesinato de Juana Figueroa.

La investigación de Sánchez, titulada "Todas somos Juana Figueroa", se divide en 2 partes que intentan dimensionar las distintas formas de manifestación del poder -claramente asimétrico entre hombres y mujeres- ejercido por el colectivo de los varones para subordinar socialmente a la mujer y cómo estas prácticas han intentado ser naturalizadas. "Este fenómeno se arraiga en pautas culturales, tradiciones y costumbres que dañan a las mujeres en muchas maneras y que por la naturalización de la violencia que se ha producido a lo largo de la historia impide visibilizarlo como un hecho de profunda discriminación que las afecta, como personas y como ciudadanas", manifestaba la historiadora al inicio de la capacitación. 


Juana Figueroa de 22 años, estaba casada, según consta en el Libro de Sentencias de la causa, con Isidoro Heredia de 32 años, de oficio carpintero, domiciliado en la calle Buenos Aires, entre calles San Juan y San Luis. El 28 de marzo de 1903 la mujer fue encontrada muerta de un golpe en la cabeza a un costado del conocido como "Puente Blanco". El autor del crimen había sido su esposo. El abogado defensor sostuvo que Heredia "ha cometido el hecho porque su esposa muy a menudo abandonaba el hogar en compañía de sus queridos y que la única circunstancia agravante es el abuso de la superioridad por la edad, fuerza y sexo". También resaltaba la perturbación intelectual puesto que en su declaración aparece el móvil del crimen, el odio, el resentimiento hacia su esposa, las amenazas hechas por ella anteriormente y que no hubo agresión ilegítima. Otra circunstancia utilizada como atenuante fue la irritación o furor del delincuente. En base a esta exposición el abogado defensor solicitó que se atenúe la pena a diez años de prisión.

La primera parte del trabajo de la historiadora, refleja los discursos que generaron los relatos de algunos escritores que desarrollaron el caso de Juana Figueroa; algunos condenándola con ciertas adjetivaciones de índole netamente machista, y otros definiendo el acontecer de los hechos agregando elementos del contexto de producción dando cuenta de las percepciones colectivas de la violencia contra la mujer. "La intención es analizar las prácticas sociales que, al tomar contacto con el texto escrito, le concede significación especial a los textos y a las imágenes que estos llevan, planteando las relaciones existentes entre las formas de apropiación de los textos y la interpretación y las representaciones que se construyen a partir de la lectura de los mismos. El estudio de las representaciones que se han construido a partir del caso Juana Figueroa colaboraría en la comprensión de los mecanismos por los que el poder patriarcal valida la violencia de género hasta nuestros días", destacaba la historiadora.

Sánchez compartió, por ello, un texto de Juan Carlos Dávalos (1996) quien escribió hacia 1933 un relato sobre “La Juana Figueroa”, en el cual describe a Heredia como “un pacífico mulato manso, tolerante, trabajador, imbécil, dulce, enamorado y ciego de amor, casado con una joven mulatilla, bonita, alegre, interesada, débil, entregada a la galantería del tomo y obligo". En su relato el autor presenta una situación aislada y sin continuidad, la violencia se justifica con los problemas familiares, sentimentales y económicos. Da a entender que el hombre reacciona por la ausencia de su mujer dejándose arrastrar a las borracheras del arrabal. En contraste con la “compostura y decencia de su marido” que siente un “amor ciego”, encontramos la "traición de la hembra ingrata y tornadiza". "El 'crimen por amor' naturaliza la 'posesión' que tiene el marido sobre su esposa y es una forma errada y engañosa para explicar el asesinato de Juana. El relato da a entender que el amor por sí solo justifica la conducta criminal de Heredia, escondiendo y naturalizando situaciones de violencia extremas y justificando el control del hombre sobre la mujer que comete adulterio y es santificada por la 'promiscuidad monstruosa de la chusma'", explicó la historiadora.
En la segunda instancia de su trabajo de investigación Sánchez expone un análisis del tratamiento mediático que ciertos medios de comunicación gráficos realizaron entorno al caso, insistiendo, estos, -en términos no siempre indirectos o discretos- en culpavilizar a la víctima por sus actitudes "infieles", profundizando la justificación de la agresión basándose en las relaciones de poder dentro de un vínculo afectivo y reforzando con fuerza la dicotomía entre "la honradez de Isidoro" y "la vida libertina de Juana".

La revista Provencred (mayo 1998) publicó un relato del escritor y periodista salteño Eduardo González titulado “Un amor sangrado”. El escrito redactado en primera persona resalta la belleza de Juana, su "desgano" para realizar los quehaceres domésticos y su "frialdad" en la cama. En contraposición resalta el "amor incontrolable" de Isidoro, lo presenta como un hombre "trabajador y bueno" que ejercía violencia sexual sobre Juana porque le “correspondía” y la golpeaba con la intención de “corregirla” y por la “bronca” que le infundía la infidelidad de Juana hasta que decide matarla para “sacarse el amor de adentro”. “El estudio de las representaciones que se han construido a partir del caso Juana Figueroa colaboraría en la comprensión de los mecanismos por los que el poder patriarcal valida la violencia de género hasta nuestros días. Se trataría de hacer visible el disciplinamiento del cuerpo que culmina con la muerte física, clara representación de lo que acontece en el nivel de las subjetividades”, analizaba Sánchez luego de compartir con los presentes este artículo de la revista Provencred.

Finalizando con su ponencia la historiadora manifestó que “soy consciente que en los últimos tiempos las investigaciones sobre este tema se han multiplicado, pero también estoy convencida que la violencia que se sigue ejerciendo contra las mujeres obliga a los/as científicos/as sociales a continuar con la tarea de investigar sobre la violencia desde múltiples perspectivas, para contribuir a comprender dónde y porqué perviven aún prácticas sociales y formas legales que enmascaran la violencia contra la mujer”.

En tal sentido, Fernando Pequeño -Jefe del Programa Desarrollo Territorial- manifestó la necesidad de "incidir en las políticas públicas incluyendo urgentemente estas temáticas al debate actual y construyendo nexos con otras entidades u O.N.Gs. que estén trabajando en la problemática". Asimismo Pequeño destacó la importancia de "sumar a los varones al repudio de la violencia, a la reflexión y al trabajo efectivo en la disminución de la violencia de género".

Por último, el titular del Programa Desarrollo Territotorial reforzó la idea de "generar políticas que se liguen a la ciudadanía con la vida policial, ya que las mujeres necesariamente deben tener mayor incidencia en la institucionalidad policial". "Analizar la seguridad no es analizar estrictamente la vida policial; el feminicidio implica una transformación social y cultural, implica llevar estas luchas a la institución policial", agregó. 

Clotilde Ragone y María Laura Collivadino, de la Asoc. Ragone en la oficina del Programa de Desarrollo Territorial del Ministerio de Seguridad. Junto a Tatiana Vera y Gabriela Moreira, jovenes militatnes y estudiantes de la Universidad Nacional de Salta.

CENSURADOS: Cartografía de una Argentina en Crisis

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