Día 19, Cámara testigo, parte 1 de 2
Día 19, Cámara testigo, parte 2 de 2
La presente jornada de la Causa Ragone se centra en la reconstrucción de la estructura interna y el funcionamiento de la Policía de Salta durante y después del secuestro del exgobernador, analizando la transición de mandos y la persistencia de mecanismos de inteligencia estatal. Las dimensiones abordadas incluyen la "comunidad informativa" (coordinación entre policía y ejército), el uso de sumarios administrativos como herramienta de purga política y la recopilación de testimonios sobre los eventos ocurridos en las inmediaciones de la calle del Milagro. El contexto está marcado por un sistema donde la Dirección de Seguridad, bajo el mando de Joaquín Guil, centralizaba el valor de la información operativa mientras se mantenía una fachada de normalidad institucional.
Entre los actores clave mencionados destacan el exgobernador Miguel Ragone, el represor Joaquín Guil (identificado como jefe de seguridad y manejo de información) y los oficiales involucrados en el desplazamiento de la cúpula policial anterior por hechos de corrupción interna.
La jornada se articula a través del testimonio de un actor institucional de relevancia:
- Guaymas (ex Jefe de Policía 1979-1981): Su principal aporte consiste en detallar cómo, tras asumir la jefatura, utilizó un sumario administrativo por irregularidades —específicamente el canje de entradas de fútbol— para forzar una "salida decorosa" de los mandos cuestionados, entre ellos Guil y Gentil. Además, Guaymas ofrece un relato indirecto sobre el secuestro, mencionando haber escuchado de colegas que el operativo fue una acción coordinada donde se "mató a los dragones" (referencia a los seguidores de Ragone) y confirmando la existencia de un clima de silencio y temor dentro de la propia fuerza.
- Médico (vecino de la zona): Las fuentes hacen referencia a la declaración y el informe técnico de un profesional de la salud que residía cerca del lugar del hecho. Su aporte es crucial para validar la materialidad del ataque y las circunstancias médicas de los heridos en el sitio del secuestro, aunque su testimonio es analizado en la audiencia bajo una atmósfera de "ansiedad y angustia" por las posibles represalias.
Este resumen introduce el análisis de cómo el aparato represivo no solo operó en la captura de Ragone, sino que mantuvo una red de inteligencia y encubrimiento que condicionó el accionar policial y judicial en los años posteriores.
Día 19, parte 1 de 2
La jornada testimonial del 30 de mayo de 2011 en la Causa Ragone se divide en dos dimensiones críticas: la resolución de incidencias procesales por motivos de salud de los imputados y la reconstrucción técnica del escenario del crimen tras el secuestro del gobernador Miguel Ragone. El contexto de la audiencia estuvo marcado por la urgencia médica de Luciano Benjamín Menéndez, cuyo estado de salud obligó al tribunal a debatir su apartamiento del juicio para evitar una "impunidad biológica" ante su incapacidad de seguir las audiencias. Asimismo, la sesión abordó la ineficiencia operativa de la policía en 1976 y la intervención directa de la justicia federal en las primeras horas tras el hecho.
Entre los actores mencionados destacan el imputado Luciano Benjamín Menéndez, el exjuez federal Ricardo Lona, el comisario Santiago Pedrosa y el director de seguridad Joaquín Guil, este último señalado como el responsable de manejar los hilos operativos y de inteligencia de la fuerza provincial.
La jornada contó con dos testimonios de distinta naturaleza:
- Dr. Raúl Antonio Hacia (Médico Forense): Presentó un informe técnico sobre la salud de Menéndez, confirmando que el imputado sufrió un infarto y requería al menos 45 días de recuperación fuera de situaciones de estrés. Su aporte fue determinante para que el tribunal dispusiera la separación de Menéndez del juicio actual, ordenando monitoreos médicos bimestrales para evaluar su futura reincorporación.
- Señor Tapia (Exagente de Policía): Antiguo colaborador y chofer del comisario Santiago Pedrosa en la Seccional Primera. Su aporte principal consiste en la descripción del hallazgo del vehículo de Ragone en el Pasaje Gabriel Puló. Tapia relató que llegó al lugar junto a Pedrosa y el juez Lona en su propio auto particular porque la comisaría no tenía móviles. Detalló haber visto manchas de sangre en el piso del auto (un Peugeot celeste) y un zapato negro en el asiento delantero, evidencias materiales directas de la violencia del secuestro. Además, mencionó el asesinato del vecino Santiago Catalino Arredes como parte del operativo criminal.
Este conjunto de testimonios permite analizar tanto los obstáculos biológicos que enfrenta la justicia en causas de lesa humanidad como la precariedad y posibles omisiones en la investigación inicial del secuestro.
Día 19, parte 2 de 2
La jornada del 30 de mayo de 2011 en la Causa Ragone constituye un eslabón crítico para analizar la respuesta policial inmediata al secuestro del gobernador Miguel Ragone y las versiones internas sobre su ejecución. El contexto de la audiencia se centra en la reconstrucción de los hechos del 11 de marzo de 1976, bajo un marco de complicidad institucional y "memoria selectiva" por parte de exmiembros de las fuerzas de seguridad. Las principales dimensiones abordadas incluyen la precariedad operativa deliberada de la policía (falta de vehículos para la investigación), el manejo de la información bajo la etiqueta de "hecho subversivo" y la desaparición de pruebas físicas esenciales como los zapatos del mandatario. Los actores centrales mencionados son los acusados Joaquín Guil (Director de Seguridad), Miguel Raúl Gentil y el exjuez Ricardo Lona.
La jornada se articula fundamentalmente a través de dos testimonios clave:
- Santiago Matías Pedrosa: Excomisario a cargo de la Seccional Primera al momento del secuestro. Su aporte inicial se limita a describir el hallazgo de un zapato mocasín en el lugar del hecho y el traslado del juez Lona en un auto particular (del empleado Oscar Tapia) ante la supuesta falta de móviles policiales. No obstante, su testimonio es caracterizado por la fiscalía como un acto de falso testimonio, debido a contradicciones flagrantes sobre los horarios en que tomó conocimiento del crimen y la elevación de las actuaciones a áreas de inteligencia como el Contralor General en lugar de las vías judiciales ordinarias.
- Luis Roberto Gutiérrez: Conocido de la familia Ragone que aporta una versión de "oídas" obtenida de conversaciones con el excomisario Misael Sánchez. Su principal contribución es la identificación de presuntos autores materiales: señaló a Roberto Talcacho como quien habría disparado a Ragone tras un forcejeo y a un sujeto de apellido Guerrizas (campeón de tiro) como el ejecutor del vecino Santiago Catalino Arredes. Además, introdujo el estremecedor relato de que el cuerpo del gobernador habría sido llevado a Cabra Corral y luego regresado a Salta para ser dinamitado y así borrar evidencias.
Estos testimonios permiten contrastar la parálisis burocrática oficial de la policía de la época con los relatos que circulaban en la intimidad de la propia fuerza, revelando la profundidad del plan criminal y su encubrimiento.
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