Día 09, Cámara testigo, parte 01
Por la mañana
La jornada testimonial en el marco de la Causa Ragone aborda la desaparición del exgobernador de Salta, Miguel Ragone, centrándose en dos dimensiones críticas: el accionar policial durante los operativos de búsqueda y el tenso clima político de la época marcado por fracturas internas en el peronismo. El contexto se sitúa a mediados de la década de 1970, un periodo de extrema violencia política donde convergían disputas ideológicas entre sectores de derecha e izquierda, así como la subordinación de las fuerzas policiales al mando militar. Entre los actores mencionados destacan figuras de la seguridad provincial, líderes sindicales y políticos opositores como Roberto Romero, señalados por participar en campañas de desprestigio contra el mandatario.
En esta sesión, los testimonios de Guaymas y Jesús Pérez ofrecen perspectivas complementarias:
- Guaymas, quien se desempeñaba como Comisario Mayor en 1976, aporta detalles sobre la estructura y los procedimientos de la Policía de Salta tras el secuestro. Su declaración se enfoca en la implementación de controles vehiculares sorpresivos y requisas domiciliarias, aunque reconoce que con el tiempo la intensidad de la búsqueda disminuyó, priorizando la vigilancia en rutas sobre la investigación profunda en viviendas.
- Jesús Pérez, colaborador cercano y amigo personal de Ragone, proporciona un análisis del entorno político hostil que rodeaba al gobernador. Su principal aporte es el relato de las persecuciones, amenazas y atentados (incluyendo uno con explosivos contra su propia persona) que sufrieron los allegados al mandatario, vinculando estos hechos a la "lucha ideológica" y al asedio de grupos como la lista "Azul y Blanca" de Reconquista.
Este resumen sirve de base para analizar cómo la ineficacia operativa de la fuerza de seguridad y la conspiración política interna facilitaron el escenario para el crimen de Estado investigado.
Día 09, Cámara testigo, parte 02
Por la tarde
La jornada testimonial analizada se sitúa en el complejo escenario político de Salta entre 1973 y 1976, un periodo marcado por la intervención federal de noviembre de 1974 y el incremento de la violencia institucional previo al golpe de Estado. Las dimensiones centrales abordadas incluyen las profundas fracturas ideológicas dentro del movimiento peronista (enfrentando a la "tendencia" con sectores de derecha y sindicales), la subordinación de la policía provincial a los mandos militares para tareas de "aniquilación" y la campaña de demonización sistemática contra el gobernador Miguel Ragone. Entre los actores clave mencionados figuran el Coronel Vivanco, señalado por transgresiones a los derechos humanos; Joaquín Guil, vinculado a la persecución política; y figuras como Roberto Romero, asociado a las presiones contra el mandatario.
El testigo principal de esta sesión, Jesús Pérez, quien fuera un colaborador estrecho y amigo personal de Ragone, ofrece un relato detallado sobre el asedio y la persecución que sufrió el entorno gubernamental. Su principal aporte consiste en documentar el clima de terror y los ataques concretos, como el atentado con explosivos que él mismo sufrió en mayo de 1975, y su firme convicción sobre la complicidad policial en el secuestro del gobernador. Pérez describe a Ragone como un "mártir" sometido a una presión insoportable por parte de "fuerzas oscuras" que utilizaron tanto la ineficacia operativa como la desinformación mediática para encubrir el crimen y desorientar a la población.
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